Publicado: Lun Dic 05, 2005 11:04 am

OPINION
La paliza de la ausencia
Carlos Blanco
El Universal

 

El Gobierno podrá decir lo que sea a través del CNE, pero la paliza de la
abstención es inocultable, masiva y sin precedentes. Chávez y sus acólitos
hicieron campaña hasta el día de ayer, a pesar de las prohibiciones que
burlaron sin pudor, ante los mismísimos observadores internacionales que, al
parecer, no notaron esa picardía revolucionaria.
El país chavista y no chavista le negó su concurso a la fiesta electoral,
como la llamó este monumento al cinismo que es Jorge Rodríguez Gómez. La
extensión de la jornada después de las 4:00 pm ha sido, en todos los casos,
la oportunidad para inflar los resultados; pero lo que la sociedad ha
constatado en la calle es la monumental mayoría abstencionista; mayor que
cualquiera de la que se tenga memoria en la historia electoral venezolana.
El Gobierno ha sufrido una derrota. Ha pasado de tener un parlamento plural
a uno cubano, lo cual es una tragedia para el ropaje democrático que
pretendía. Si este régimen tuviera alguna mínima vocación democrática,
llamaría inmediatamente para buscar una salida a toda la oposición que se
abstuvo. No solicitaría a los opositores tibios, más o menos amigos del
régimen, sino a aquéllos frontales, que son con los cuales un gobierno que
de verdad quisiera dialogar, hablaría. Pero es muy poco probable que lo
haga, porque está atrapado en la farsa de hacer creer que es mayoría.
El Parlamento que ha resultado no es más que el Ministerio de Asuntos Varios
de Chávez. Ahora se plantea para la oposición una lucha por unas elecciones
serias y limpias para elegir de verdad una Asamblea Nacional, diferente a la
payasada que cuajó ayer. Este objetivo requiere un CNE idóneo, profesional y
decente.
Para promover la elección de una nueva AN, conquistar un nuevo organismo
electoral pasa a ser tarea prioritaria. Y la lucha en la calle tiene, en
algún momento, que obligar al régimen a un entendimiento en este campo, si
es que en alguna etapa futuro se busca, desea o necesita, una participación
electoral sustancial de los ciudadanos. Si Chávez no accede, dada la ceguera
con la cual conduce al país, la sociedad democrática le va a desbaratar,
como ayer domingo, las artimañas, hasta que el Gobierno se desbarate por el
peso de la resistencia popular.
Lo más importante de ayer es que la mayor parte de los factores de la
disidencia se encuentran en la misma línea. El esfuerzo más importante de
los días que vienen es buscar el método para construir una plataforma
unitaria. Ayer se dio un espaldarazo nacional al conjunto de los que
llamaron a la abstención o se retiraron de los comicios; no fue a un solo
factor en particular, sino a todos; de manera que a todos corresponde la
responsabilidad de buscar esa plataforma. Nadie, especialmente, es dueño de
ese tsunami abstencionista; por lo tanto, es el conjunto el que está
obligado a generar una alternativa.
No cabe duda de que el Gobierno dará las cifras que emerjan de su real y
soberanísima gana. Se sabe que alargar los períodos de votación es la
cobertura para inflar las cifras, las cuales serán apadrinadas por algunos
observadores revolucionarios. No debe importar demasiado el fraude
propagandístico que ha comenzado; lo esencial es que la sociedad sabe que
alrededor de 90% de los votantes, según la información de la hora en que se
escribe esta nota, le dijo "no" al teatro electoral.

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