DESDE EL PUENTE
Oswaldo Álvarez Paz


EL FINAL DE LA HISTORIA

Los resultados de las elecciones del pasado domingo señalan el fin de
la historia que, entre romanticismos pasados de moda, sueños revolucionarios
fuera de tiempo y lugar, una fuerte dosis de personalismo autoritario y
megalómano y toneladas de ineficiencia y corrupción, inició Hugo Chávez hace
siete años que parecen algo más de un siglo en términos de retroceso. La
abstención aceptada por el Consejo Nacional Electoral, controlado y dirigido
por el gobierno, alcanzó al 75,13% de la población electoral. La no
participación real se ubica en el 90%, cifra perfectamente comprobable por
organizaciones especializadas, bien acreditadas dentro y fuera de Venezuela.
Ésta es la mayor derrota sufrida por el régimen castro-comunista de Chávez.
No la primera, pero sí la más evidente. La más aterradora para sus cada vez
más menguados seguidores y la definitiva para marcar el principio de un
final que dependerá de la conducta y vocación patriótica de los jerarcas del
régimen.
Alianza Popular anunció con tiempo su decisión de no votar, de rechazar
un proceso inconstitucionalmente planteado y dirigido, ilegalmente
organizado y probadamente fraudulento por los antecedentes y por las
actuaciones recientes del CNE. Le dimos a esta confrontación un carácter
refrendario, es decir, de gran consulta nacional. El Vicepresidente Rangel,
aceptando el reto, lo asumió como ejercicio plebiscitario luego de retiradas
las candidaturas de la oposición postulante. Quienes están con el “proceso”,
quienes apoyan al castro-chavismo y desean que avance la revolución, pues
votaron, expresar claramente su posición. Por el contrario, quienes lo
rechazan, quienes no aceptan un destino impuesto y anhelan continuar en
libertad y democracia, no participaron. La abstención se convirtió en la
verdadera encuesta de este tiempo. El noventa por ciento de los electores,
con un gigantesco grito de silencio, ahogo las presiones, amenazas y
chantajes del régimen. No fue a votar. Lo dejó solo y peligrosamente
enloquecido, anunciando nuevamente golpes, conspiraciones, magnicidios y
acusando al Presidente Bush de todo, hasta de las lluvias de este tiempo.
Desconocimos al CNE, la convocatoria a elecciones e interpretando la
voluntad mayoritaria de los venezolanos, también las elecciones y la
Asamblea Nacional que será proclamada en los próximos días. Esa será la
asamblea del oficialismo, del régimen, pero no la Asamblea Nacional de
Venezuela. Democracia que no es representativa, como tanto lo ha anunciado
Chávez, deja de serlo. La que viene es oficialista, integralmente roja,
excluyente y al servicio de una revolución que el pueblo rechaza. El
Vicepresidente de Cuba, Lage, declaró recientemente en Caracas que Cuba era
el país más democrático del mundo porque tenía dos Presidentes, Fidel Castro
y Hugo Chávez. Ahora podrá decir que tiene dos asambleas. Lo grave es que
Venezuela se queda progresivamente, sin Presidente y sin Asamblea.

oalvarez@telcel.net.ve

Lunes, 5 de diciembre de 2005

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