EL UNIVERSAL.
Viernes 09 de Diciembre de 2005.
THE ECONOMIST

En camino a una democracia a lo Potemkin


Caracas.- Desde que fue elegido por primera vez en 1998, el izquierdista presidente venezolano Hugo Chávez ha predicado las virtudes de la democracia "participativa" a diferencia de una democracia meramente representativa. "Todo el poder para el pueblo" se ha convertido en uno de los lemas favoritos del Gobierno. Pero en las elecciones parlamentarias del 4 de diciembre las masas decidieron no participar. Y debido a un boicot de último minuto por parte de la mayoría de los partidos opositores, en protesta por el control del Gobierno sobre el CNE, muchos venezolanos no estarán representados.
En vista del boicot de la oposición, la nueva Asamblea Nacional estará compuesta totalmente por seguidores de Chávez, aunque proceden de distintos partidos. Pero las elecciones fueron difícilmente una victoria contundente para el Gobierno. Sólo 25% del electorado participó, reconoció el CNE. La oposición dice que la verdadera cifra de abstención no llegó a 20%.

La Asamblea Nacional era la única institución del Gobierno en la cual la oposición tenía cierta influencia (controlaba 79 de 165 escaños antes de los comicios). El Poder Judicial, la Fuerza Armada, la Contraloría e incluso el defensor del Pueblo están manejados por partidarios de Chávez. Su fácil victoria en la Asamblea elimina el último control sobre el Presidente. Todo esto confiere a Chávez el poder de cambiar la Constitución a voluntad. Pareciera una acción precipitada el hecho de que la oposición haya renunciado a su lugar en la Asamblea al retirarse de las elecciones. Pero esta decisión estuvo impulsada por sus votantes, quienes estaban resueltos a quedarse en sus casas en cualquier caso. "Amplios sectores de la sociedad venezolana no tienen confianza en el proceso electoral ni en la independencia de la autoridad electoral", dijeron observadores de la Unión Europea. Exhortaron a la Asamblea a nombrar un nuevo Consejo Nacional Electoral, "formado por profesionales de prestigio e independientes".

Entonces, ¿y ahora qué ocurrirá? El canciller Alí Rodríguez invitó a la oposición a un diálogo. Pero el ministro, ex integrante de la guerrilla que participó en una intentona golpista en 1992 planificada por Chávez, dijo que ellos deben recordar que en una democracia, "las decisiones son tomadas por la mayoría, no la minoría". Los funcionarios señalan que la concurrencia ha sido baja en las elecciones parlamentarias en Venezuela durante décadas. A pesar de esto, el Gobierno difícilmente puede aseverar que tiene un mandato para intensificar la revolución socialista de Chávez.

El voto para escoger la Asamblea fue un ensayo general de las elecciones presidenciales que se realizarán en un año, en las cuales Chávez aspira a un nuevo período de seis años. En ausencia de una nueva autoridad electoral imparcial, los partidarios de la oposición pudieran concluir que la vía electoral al poder está cerrada para ellos. Algunos de los partidos opositores pueden desaparecer en cualquier caso. Chávez dice que serán ilegales a menos que se registren de nuevo.

Dado que la legislatura se redujo a una mera formalidad, el riesgo consiste en que el conflicto político pase a las calles. El Gobierno cambió el código penal a fin de restringir las manifestaciones. Hasta ahora, la mayoría de los gobiernos latinoamericanos y europeos se han distanciado de las estridentes denuncias contra Chávez procedentes de Washington, alegando que ha sido elegido dos veces.

Venezuela sigue siendo una sociedad sorprendentemente abierta. Las encuestas muestran un fuerte respaldo a la democracia. Pero la esencia de la democracia, escribió Joseph Schumpeter hace más de 60 años, es un "arreglo institucional para llegar a decisiones políticas en las cuales los individuos adquieren la facultad de decidir mediante una lucha competitiva por el voto de la gente". A menos que Chávez acepte que la contienda del próximo año debe conducirse de manera imparcial, los observadores externos pudieran concluir que Venezuela ya no es una democracia en ninguna acepción significativa del término.

Traducción: José Peralta

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