ALEJANDRO PEÑA ESCLUSA
350
Cómo salvar a Venezuela
del castro-comunismo

Artículo 350
El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición
republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá
cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe
los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los
derechos humanos.
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela
Dedicatoria
Dedicado a los inocentes asesinados por el Régimen en las manifestaciones
pacíficas de la disidencia, a los presos políticos, tanto civiles
como militares, y a los siete millones de venezolanos que votaron por el Sí
en el Referéndum Revocatorio del 15 de agosto de 2004.
Índice
1. Introducción
I. ¿Por qué salir de Chávez?
2. Verdaderas razones para enfrentar al Régimen
3. Un presidente enfermo
4. Destrucción de la identidad nacional
5. El Foro de Sao Paulo: amenaza hemisférica
II. Obstáculos que han impedido el triunfo. Cómo
superarlos.
6. El miedo como mecanismo de dominación
7. Intento por romper el control
8. Comienza la tragedia de la Oposición
9. El derecho universal a la legítima defensa
III. ¿Cómo organizar la desobediencia civil?
10. Precondiciones para la desobediencia
11. Diversos frentes con un sólo objetivo
12. La aplicación generalizada del 350
13. Estructura de un comité de desobediencia
IV. Venezuela después de Chávez
14. Estabilización política y social
15. Programa económico de emergencia
V. Conclusión
16. Reflexiones finales
17. Calumnia, que algo queda
VI. Anexos
18. “Mi objetivo es evitar la guerra civil”
19. Juicio por traición a la Patria
20. Jimmy Carter ¿Mediador neutral?
21. Militares: ¡Actúen ya!
22. ¡Ordénele a Chávez que renuncie!
23. El posmodernismo y la parálisis de la sociedad
24. La gesta heroica del Alcázar de Toledo
Referencias bibliográficas
1. Introducción
Todo pareciera indicar que el régimen de Chávez se ha fortalecido
luego del Referéndum Revocatorio y de las Elecciones Regionales de 2004;
sin embargo, la realidad es muy distinta, porque, como se verá en la
sección I de este libro, su proyecto es rechazado por la inmensa mayoría
de los venezolanos. Además, fuera de algunas iniciativas populistas,
cuyo verdadero objetivo es comprar conciencias, no ha logrado resolver ninguno
de los problemas reales que afectan al país, sino que por el contrario,
los ha profundizado.
El Régimen se mantiene en el poder, no porque cuente con superioridad
numérica o porque tenga el apoyo mayoritario dentro de la Fuerza Armada
Nacional, sino por la guerra psicológica que ejerce sobre la ciudadanía,
basada en la mentira y en el terror.
La guerra psicológica ha surtido efecto por una serie de factores que
se explican en la sección II. Sin embargo, ahora que los falsos líderes
se han derrumbado y que los venezolanos han comprendido que no existen salidas
electorales a la crisis, las condiciones están dadas para romper el control
psicológico, salir del Régimen y salvar a Venezuela del castro-comunismo.
En la sección III se señala el camino para lograrlo, a través
de la aplicación generalizada de los Artículos 333 y 350 de la
Constitución; pero no se trata de una receta o de una fórmula
matemática. Lo que en realidad se requiere es un cambio de actitud.
Venezolano, cuando leas este libro, no trates de encontrar lineamientos rígidos.
Más bien aprovecha su lectura para reflexionar sobre la tristeza y la
impotencia que sientes por estar bajo un régimen despreciable, sobre
el futuro que le espera a tus hijos si no luchas contra el totalitarismo; medita
sobre el objetivo de la vida, sobre lo maravillosa que podría ser Venezuela
si estuviese bien gobernada.
Piensa en la importancia de derrotar el miedo, en lo hermoso de la libertad
y en lo valioso de la dignidad humana. Es decir, medita sobre lo trascendente,
y no sobre lo efímero y lo material.
Si al leer este libro, logras alcanzar esas alturas, entonces habrás
roto con las cadenas de la guerra psicológica y estarás listo
para integrar las filas de la desobediencia generalizada que echará por
tierra esta dictadura totalitaria.
El autor
1 de junio de 2005
I
¿Por qué salir de Chávez?
2. Verdaderas razones para enfrentar al Régimen
El régimen de Chávez no es simplemente un mal gobierno. Si así
lo fuera, hubiese que esperar hasta el año 2006 para cambiarlo mediante
el procedimiento acostumbrado –las elecciones presidenciales– tal
como se ha hecho con malos gobiernos anteriores. Pero en este caso, no es posible
esperar hasta los próximos comicios, sino cambiarlo cuanto antes.
En primer lugar, porque Chávez está
destruyendo la identidad nacional, subordinando la patria a los intereses de
Fidel Castro y de la guerrilla colombiana, y dividiendo a los venezolanos de
tal forma, que nos está llevando a una guerra civil. Semejante conducta
no es atribuible solamente a un proyecto político e ideológico,
sino a un desorden de la personalidad que se explica en el próximo capítulo.
En segundo lugar, porque no se trata de un
gobierno democrático; los Poderes Públicos están controlados
por el Ejecutivo, las elecciones no son transparentes y la disidencia es perseguida
ferozmente.
En tercer lugar, porque Hugo Chávez
es el principal responsable de la masacre del 11 del abril de 2002 y, por tanto,
culpable de delitos de Lesa Humanidad. Pero no contento con ello, pretende seguir
cometiéndolos, cuando construye una maquinaria de guerra para neutralizar
a sus opositores.
En cuarto lugar, porque el 15 de agosto de
2004 se cometió un fraude masivo en el Referendo Revocatorio. Chávez
perdió y desde entonces dejó de ser el Presidente para convertirse
en un usurpador. Para comprobarlo, basta acceder a cualquier encuesta a boca
de urna o leer con detenimiento el informe de Tulio Álvarez.
En quinto lugar, porque a pesar de los fabulosos
ingresos petroleros que ha percibido, este régimen ha venido destruyendo
y empobreciendo cada vez más al país, multiplicando el desempleo,
la miseria y la inseguridad. La prueba más palpable de la ineficiencia
y la corrupción gubernamental es el Estado Vargas, que sigue a la deriva
aún después de dos desastres naturales.
Con cada día que pasa, la destrucción del país
y de sus instituciones se agrava. Además, el tiempo favorece los planes
totalitarios del Régimen, porque le permite expandir y fortalecer una
estructura bélica que –con la llegada de los 100 mil fusiles rusos
AK 47– será más difícil derrotar. De allí
la necesidad de actuar prontamente para lograr un cambio de gobierno.
3. Un Presidente enfermo
En agosto de 1994, noté un extraño cambio de conducta
en Chávez, lo cual me llevó a escribir un artículo titulado:
“¿Le habrán lavado el cerebro al comandante Hugo Chávez?”,
publicado en la revista Resumen Ejecutivo (Volumen XI, número 17, página
40). Allí manifestaba preocupación porque el comandante golpista
comenzó a evidenciar actitudes erráticas y marcadamente ególatras,
distintas al comportamiento mostrado hasta entonces, y me pregunté si
había sido objeto de una “operación psicológica”.
A través de los años, mi preocupación aumentó, porque
Chávez fue manifestando una actitud cada vez más megalómana,
mesiánica e intolerante.
A principios de año 2000, el diario El Universal publicó un interesante
artículo de la Dra. María Josefina Bustamante, psicóloga
clínica venezolana, quien diagnosticó que Chávez sufría
de una “personalidad narcisista histriónica”. Inmediatamente
me comuniqué con ella y con otros profesionales de la psiquiatría,
para entender los peligros y alcances de esa enfermedad.
Luego de hablar con ellos, en mayo de 2000, escribí un artículo
titulado “Qué hacer con un Presidente enfermo”. Una versión
corta fue publicada en la revista electrónica Colombia Analítica
y otra más larga en un folleto de ocho páginas que circuló
por decenas de miles en toda Venezuela.
En el folleto se explicaba que Chávez sufría un “desorden
de la personalidad”, de tipo “histriónico-narcisista”,
en los términos que describen los autores Hahn, Albers y Reist, de la
Facultad de Medicina de la Universidad de California, en su célebre libro
Psiquiatría (Ediciones Current Clinical Strategies, año 1999).
En las páginas 57 y 58 del libro, se señala que entre los síntomas
de esta enfermedad están los siguientes: “el paciente no se siente
cómodo a menos que sea el centro de atención”, “necesita
ser admirado y exagera sus logros y talentos”, “la percepción
inflada de sí mismo lo lleva a denigrar de los demás”, “muestra
una actitud arrogante”, “sus actuaciones dramáticas cargadas
de emotividad carecen de sinceridad”, “utiliza y manipula a los
demás para alcanzar sus propios fines y sólo busca relaciones
que lo beneficien de alguna manera”, “se molesta si no se le complace
inmediatamente”, “el paciente comienza proyectos, pero es incapaz
de finalizarlos (incluso relaciones personales)”, “sufre a menudo
de ataques depresivos”.
En ese artículo también dije que “el ejercicio
ilimitado del poder agrava la condición de quienes sufren este tipo de
enfermedad; por tanto, de seguir en el cargo, Chávez se trastornará
aún más, nos llevará definitivamente a un choque con Colombia
y los Estados Unidos; y agudizará los enfrentamientos internos, hasta
finalmente llevarnos a una guerra civil”.
Es importante resaltar que no se trata de demencia, lo cual
le habría impedido llegar tan lejos, sino de un trastorno, que se manifiesta,
por ejemplo, cuando públicamente señala que la Secretaria de Estado
norteamericana, Condoleezza Rice, está enamorada de él.
Solamente un desorden de esta magnitud explica que Chávez
sea capaz de hacer tanto daño a su propio país, llegando al extremo
de destruir la identidad nacional y de entregarle a Fidel Castro el control
de Venezuela.
4. Destrucción de la identidad nacional
Venezuela es reconocida mundialmente como una nación
alegre, abierta y hospitalaria, además de pertenecer a la civilización
cristiana occidental, como resultado de la evangelización española.
Pero fundamentalmente, la identidad histórica de Venezuela está
ligada a la gesta de la Independencia de América.
Una nación ubicada en los confines de la civilización, construyó
un ejército, no para conquistar o dominar a otros países, sino
para liberarlos del yugo extranjero, derramando la sangre de sus hijos, sin
exigir nada a cambio. Esa hermosa epopeya, de la cual cada venezolano se siente
profundamente orgulloso y le hace brotar lágrimas de emoción,
es nuestro tesoro más preciado.
Sin embargo, en su afán por satisfacer los requerimientos del régimen
cubano, Hugo Chávez pretende destruir ese aspecto crucial de la identidad
nacional, al utilizar los recursos humanos y materiales de nuestra patria, para
someter a los pueblos de América y ponerlos al servicio del castro-comunismo.
Chávez pretende que un país, cuyo principal producto de exportación
ha sido la libertad, ahora exporte la esclavitud y el totalitarismo.
Ése es el aspecto más perverso de su proyecto y a la vez el motivo
de su perdición, porque el pueblo venezolano jamás permitirá
semejante violación a la identidad nacional y luchará con toda
su fuerza para evitar que eso ocurra, aunque hasta ahora se haya comportado
de manera pacífica y moderada
En Venezuela ha habido muy malos gobernantes, desde dictadores y tiranos, hasta
hombres corruptos que han buscado su propio beneficio o el de su partido, y
no el del país; pero al menos todos ellos tenían alguna concepción
–equivocada o incompleta– de desarrollo y de bienestar nacional.
Pero el caso de Hugo Chávez es mucho más grave, porque a sus debilidades
personales se añade una característica destructiva e inaceptable:
la subordinación incondicional a Fidel Castro y la filiación a
un proyecto castro-comunista contrario a la identidad nacional.
La entrega preferencial de petróleo y otros recursos
a Cuba, la creación de una oficina de Petróleos de Venezuela–Pdvsa
en La Habana, la compra de 500 millones de dólares de la deuda externa
argentina, el suministro de recursos a sus aliados en América Latina,
la firma de dudosos contratos con empresas extranjeras, todo ello en detrimento
de las arcas del Estado; así como la negligencia en resolver los problemas
de pobreza, desempleo, salud, vivienda e inseguridad que existen en el país;
demuestran que a Chávez poco le importa el bienestar del pueblo venezolano,
y por el contrario tiene gran interés en exportar la revolución
cubana al resto del continente americano.
Podría decirse que, pese a haber nacido en Barinas y comportarse de manera
aparentemente muy criolla, Hugo Chávez no es psicológicamente
venezolano, sino que actúa como un agente al servicio de intereses internacionales.
5. El Foro de Sao Paulo: amenaza hemisférica
Después de la caída del Muro de Berlín
en 1989 y del derrumbe del comunismo en la ex Unión Soviética,
Fidel Castro decidió sustituir el apoyo que recibía del Bloque
Oriental por el de una transnacional latinoamericana.
Aprovechando el poder parlamentario que tenía el Partido de los Trabajadores
(PT) brasileño, Fidel Castro convocó –junto con el actual
Presidente de Brasil, Luis Ignacio "Lula" Da Silva– a todos
los movimientos izquierdistas de América Latina, incluyendo a los grupos
guerrilleros, a participar en una reunión en la ciudad de Sao Paulo.
La reunión se llevó a cabo el 3 de julio de 1990, con la presencia
de 68 fuerzas políticas pertenecientes a 22 países latinoamericanos
y caribeños, incluyendo las FARC y el ELN colombianos, y allí
decidieron fundar una organización denominada el Foro de Sao Paulo (www.forosaopaulo.org
<http://www.forosaopaulo.org/>
).
La organización fue creciendo notablemente, lo cual se iba manifestando
en sus encuentros anuales. Por ejemplo, en el VI Encuentro, realizado en 1996
en la ciudad de San Salvador, estuvieron presentes 187 delegados pertenecientes
a 52 organizaciones miembros, y 289 delegados adicionales, en representación
de 144 organizaciones invitadas.
En vista de que el marxismo había fracasado, los directivos del Foro
de Sao Paulo decidieron levantar otras banderas: una fue el del indigenismo,
o la supuesta lucha por los derechos de los indígenas, para encubrir
la formación de grupos guerrilleros, como el Ejército Zapatista
de Liberación Nacional; y también la promoción del separatismo,
argumentando que los territorios ocupados por las tribus indígenas son
propios y no del Estado nacional. Otra fue el del ecologismo radical que, alegando
la protección del medio ambiente, justifica la acción de terroristas
que obstaculizan el avance del Estado a través de obras de infraestructura,
como carreteras y tendidos eléctricos. Y finalmente, una versión
extremista de la llamada teología de la liberación, representada
entre otros por Frei Betto, Leonardo Boff y Evaristo Arns, con el objetivo de
dividir a la Iglesia Católica y justificar la violencia con argumentos
presuntamente cristianos.
El Foro de Sao Paulo creó un sistema de comunicación permanente,
y hasta una revista propia, denominada América Libre, cuya versión
electrónica está disponible en la página web http://www.nodo50.org/americalibre.
Posteriormente, el proyecto se expandió al mundo entero, con la creación
del Foro Social Mundial (www.forumsocialmundial.org.br <http://www.forumsocialmundial.org.br/>
), organización que se hizo célebre con sus reuniones en Porto
Alegre, Brasil, y que abarca a toda la izquierda internacional.
Chávez se inscribe en el Foro de Sao Paulo
El 30 de mayo de 1995, un cable de Associated Press (AP), proveniente
de Montevideo, reproducido en diversos periódicos venezolanos, informó
que Hugo Chávez viajó a esa ciudad para inscribirse en el Foro
de Sao Paulo, que sostenía allí su V Encuentro.
Cinco meses antes, en diciembre de 1994, luego de salir de la cárcel
por el golpe de Estado que intentó en 1992, Chávez viajó
a La Habana, donde fue tratado por Fidel Castro como Jefe de Estado.
Una gran preocupación me embargó a partir de ese momento. Un hombre
a quien consideraba sumamente peligroso, por su disposición a la violencia
y por sus desórdenes de personalidad, ahora contaba con el apoyo de Fidel
Castro y de una transnacional comunista, con la suficiente experiencia política
y capacidad financiera para colocarlo en la Presidencia de Venezuela, y cobrar
luego con creces los favores concedidos.
El 28 de noviembre de 1995, en el diario Últimas Noticias (página
14), publiqué el primer artículo que se haya escrito en Venezuela
sobre el tema. Allí denuncié que “Hugo Chávez forma
parte del llamado Foro de Sao Paulo, organización creada y dirigida por
Fidel Castro, que agrupa a todos los movimientos narcoterroristas de América
Latina, incluyendo al ELN y las FARC colombianas”.
Desde 1996 hasta 1998, me dediqué a advertir públicamente sobre
el peligro que significaba el Foro de Sao Paulo y el acceso al poder en Venezuela
de un títere de esa organización. Ya desde entonces, estaba convencido
que la subversión latinoamericana brindaba su apoyo a Chávez a
cambio de un futuro respaldo. Sin embargo, debido al fracaso de los partidos
tradicionales y al rechazo que la gente sentía hacia ellos, el pueblo
venezolano no quiso aceptar las evidencias presentadas, y la popularidad de
Chávez fue creciendo hasta convertirlo en un candidato ganador.
Intento por impedir la tragedia
En vista de que no lograba el acceso suficiente a los medios
de comunicación para señalar el peligro, decidí lanzar
mi candidatura independiente a la Presidencia de la República. Sabía
que no tenía ningún chance de ganar, pero consideré que
así obtendría algo de cobertura mediática, como en efecto
ocurrió.
El 25 de julio de 1998, fue inscrita formalmente mi candidatura ante el Consejo
Supremo Electoral, y frente a todos los medios presentes, pronuncié un
breve discurso titulado “Mi objetivo es evitar la guerra civil”
(ver la sección de anexos, capítulo 18), donde se describe la
gravedad de la situación que Venezuela estaba a punto de experimentar.
Durante cuatro meses recorrí las principales ciudades del país,
visitando a todas las estaciones de radio y televisión, así como
medios impresos que estuviesen dispuestos a entrevistarme, exponiendo a Chávez
como “el candidato de Fidel Castro y de la guerrilla colombiana”.
Faltando un mes para las elecciones presidenciales, el 1 de noviembre de 1998,
publiqué un folleto titulado "El Plan del Foro de Sao Paulo para
conquistar Venezuela", el cual fue encartado en los diarios El Nuevo País,
Reporte, El Impulso y El Carabobeño.
El folleto comenzaba con los siguientes párrafos: “Una transnacional
del terror, autodenominada el Foro de Sao Paulo, dirigida por Fidel Castro y
conformada por criminales, narcotraficantes y asesinos, pretende tomar a Venezuela
por asalto muy pronto y utilizar nuestro territorio para exportar la Revolución
Cubana a toda América Latina. El instrumento para materializar este macabro
plan es Hugo Chávez Frías”.
Más adelante decía: “Chávez no representa un proyecto
nacional. Desde antes del 4 de febrero de 1992, Chávez ha sido, y es
todavía, un títere de Fidel Castro y de la narcoguerrilla latinoamericana.
Intentó dos golpes de Estado para entregarles el poder, pero en vista
de su fracaso militar, el Foro de Sao Paulo le ordenó constituir un partido
político para intentarlo de nuevo por la vía electoral”.
Pero el descontento contra los partidos era muy grande y las falsas promesas
de Chávez muy atrayentes, así que la gente prefirió votar
por él. La tragedia se había consumado.
Chávez consolida el Proyecto
Tres semanas después de asumir la Presidencia, Chávez
comenzó a mostrar sus oscuras intenciones. El 23 de febrero de 1999,
ofreció públicamente asilo a los guerrilleros colombianos que
hubiesen sido heridos en combate, alegando que se trataba de “combatientes
en un conflicto interno, en el cual nosotros somos neutrales".
Chávez obvió que las FARC y el ELN no solamente cometen crímenes
en Colombia, sino que asesinan, secuestran y extorsionan en territorio venezolano.
Esta nueva política marcó el inicio de una escalada de declaraciones,
acompañada de acciones muy concretas, con el objetivo de “cubanizar”
a Venezuela y ponerla al servicio del Foro de Sao Paulo.
Pero para lograrlo, antes era necesario destruir las instituciones nacionales
y controlar los Poderes Públicos. Como primer paso, Chávez convocó
a una Asamblea Constituyente, la cual se instaló el 15 de agosto de 1999.
Redactar una nueva Carta Magna era lo de menos, lo principal era otorgarle una
condición “supraconstitucional”, para así disolver
ilegítimamente los Poderes y sustituir a quienes los conformaban por
gente adepta a la Revolución.
Un año antes, el 16 de septiembre de 1998, advertí en declaraciones
publicadas en el diario El Bolivarense, que “la Constituyente es una trampa
del comandante golpista Hugo Chávez para acabar con las instituciones
nacionales, para tomarse todo el poder e instaurar una dictadura”.
Con el control de los nuevos Poderes Públicos, que fueron secuestrados
por el Ejecutivo desde su mismo nacimiento, Chávez ha venido destruyendo
los tejidos sociales y económicos del país, para convertir a Venezuela
en una plataforma de expansión del Foro de Sao Paulo, que ha crecido
enormemente gracias al financiamiento venezolano.
Desde 1998 hasta la fecha, varios miembros del Foro de Sao Paulo han alcanzado
el poder en sus respectivos países, entre ellos, Lula en Brasil y Tabaré
Vásquez en Uruguay; y otros, como Evo Morales en Bolivia, están
a punto de alcanzarlo. Por eso, de no lograr un pronto cambio de gobierno en
Venezuela, el daño continental será permanente e irreversible.
II
Obstáculos que han impedido el triunfo
Cómo superarlos
6. El miedo como mecanismo de dominación
El modelo comunista se caracteriza por la dominación de los pueblos por
parte de una cúpula, que utiliza la mentira y el miedo para lograr el
control de las masas.
Muchas obras se han escrito para denunciar esta realidad, entre ellas 1984 y
Rebelión en la Granja de George Orwell. En la primera, Orwell presenta
un futuro en el que una dictadura totalitaria interfiere hasta tal punto en
la vida privada de los ciudadanos que resulta imposible escapar a su control;
mientras que la segunda es una metáfora de la Revolución Rusa
y su evolución hacia el estalinismo.
El tema del control a través del miedo es tan recurrente y vital para
la sociedad, que hasta las fábulas infantiles lo abordan. Es el caso
de la película Bichos, de las empresas Disney y Pixar, inspirada en la
célebre fábula de la cigarra y la hormiga, del escritor griego
Esopo.
En Bichos, una veintena de saltamontes esclavizan a miles de hormigas, obligándolas
a trabajar para ellos. La forma como las mantienen sometidas es amenazando constantemente
a la reina de las hormigas. Al amedrentar al liderazgo, que lamentablemente
se deja, la masa de hormigas cede al chantaje.
Para romper el control, basta que una sola hormiga se niegue a continuar con
la farsa y se disponga a luchar, como ocurre en la película con la hormiga
“Flik”, que inspira a sus compañeras arriesgando su vida
y explicándoles el poder que tiene el hormiguero frente a unos pocos
saltamontes.
La vida: un don subordinado
La vida es el regalo más preciado que Dios ha dado al
hombre, brindándole además las herramientas para que la disfrute
plenamente y para que sea profundamente feliz. Pero paradójicamente,
ella misma no es un fin, ni un bien absoluto, sino un mero instrumento para
alcanzar fines más trascendentes.
La lucha que el ser humano libra para desprenderse de sí mismo a fin
de cumplir objetivos superiores, es una constante en la historia de la humanidad.
Esos fines superiores van ligados a la defensa de la verdad y al beneficio del
prójimo, particularmente de las futuras generaciones.
Arriesgar la vida, e incluso morir por la verdad y por la libertad si ello fuese
necesario, es un valor consagrado a través de la historia, incluso bíblica.
Uno de los pasajes más conmovedores del Antiguo Testamento es la tortura
y muerte de los siete hermanos judíos y de su madre por manos del rey
Antioco, quien los ejecuta porque se empeñan en defender sus creencias
(2 Macabeos 7).
En octubre del 2000, el Santo Padre Juan Pablo II declaró a Santo Tomás
Moro como patrono de los gobernantes y los políticos. Tomás Moro,
Canciller de Inglaterra en 1530, se caracterizó por defender sus valores
y principios frente a las presiones y amenazas de los más poderosos,
aún a costa de ser decapitado, como en efecto ocurrió.
Una de las características principales del arte clásico es que
resalta el valor relativo de la vida frente a fines superiores y más
trascendentes. En la obra Enrique V, Shakespeare incluye un hermoso pasaje –el
discurso del rey a sus soldados antes de la batalla de San Crispín–
donde los protagonistas sienten gran gozo por tener la oportunidad de arriesgarse
en la defensa de la Patria.
El discurso se da en la escena tercera del acto cuarto, cuando el noble Westmoreland,
primo del rey, manifiesta poco antes de la batalla su preocupación frente
a la superioridad numérica de los franceses, por lo que exclama angustiado:
"¡Oh, si tuviéramos aquí siquiera diez mil ingleses
como esos de los que hoy permanecen inactivos en Inglaterra!".
El Rey Enrique inmediatamente contesta: "¿Quién expresa ese
deseo? ¿Mi primo Westmoreland? No, mi querido primo; si estamos destinados
a morir, nuestro país no tiene necesidad de perder más hombres
de los que somos; y si debemos vivir, cuantos menos seamos, más grande
será para cada uno la parte de honor. Proclama antes, a través
de mi ejército, Westmoreland, que puede retirarse el que no vaya con
corazón a esta lucha; se le dará su pasaporte y se pondrán
en su bolsa unos escudos para el viaje; no querríamos morir en compañía
de un hombre que temiera morir como compañero nuestro."
Luego continúa diciendo: “El que vierte hoy su sangre conmigo será
mi hermano; por muy vil que sea, esta jornada ennoblecerá su condición
y los caballeros que permanecen ahora en el lecho de Inglaterra se considerarán
como malditos por no haberse hallado aquí, y tendrán su nobleza
en bajo precio cuando escuchen hablar a uno de los que han combatido con nosotros
el día de San Crispín”. A lo cual Westmoreland, conmovido,
replica: "¡Sea la voluntad de Dios! ¡Mí soberano, quisiera
que vos y yo solos, sin más fuerzas, pudiéramos luchar en esta
batalla!"
Sin embargo, no hay que ir tan lejos. Venezuela está llena de ejemplos
históricos donde ha prevalecido los intereses de la Patria sobre los
personales, aunque hoy en día no florezca, debido a la cultura basada
en el materialismo y el hedonismo, explicada más adelante en el capítulo
23.
Cuando se tiene la razón, una actitud valiente es mucha más práctica
y efectiva que la sumisión, la indiferencia o la cobardía. De
hecho, les va peor a quienes deciden no luchar, aunque pretendan con esa actitud
salvarse del peligro.
7. Intento por romper el control
Después de estudiar los mecanismos de dominación
y de guerra psicológica del oficialismo, llegué a la conclusión
de que la manera de romper su control era confrontando al Régimen, denunciándolo
sin rodeos y desenmascarando sus planes.
Para lograrlo, en los años 2000 y 2001 escribí seis folletos que
circularon por decenas de miles, entre ellos: “Hugo Chávez: el
candidato de la guerrilla colombiana” (julio de 2000); “Radiografía
del Foro de Sao Paulo“(agosto de 2000), donde se explica la estrategia
de la subversión para tomar el poder en América Latina; “No
dejes que Fidel Castro le lave el cerebro a tus hijos” (enero de 2001),
donde se explica el verdadero alcance del Decreto 1.011; “Avanza la cubanización
a paso de vencedores“ (abril de 2001), donde se documenta la entrega del
país al régimen cubano en la economía, el agro, la educación,
el deporte, la medicina y otras áreas. Paralelamente, elaboré
al menos un millón y medio de volantes que contenían una versión
resumida de los folletos, algunos de los cuales están disponibles en
la página www.fuerzasolidaria.org <http://www.fuerzasolidaria.org/>
.
Durante el mismo período, coordiné la producción de 11
números de la revista bimestral Fuerza Productiva, donde además
de proporcionar herramientas intelectuales para combatir los embates ideológicos
del Foro de Sao Paulo, se presenta un emocionante programa de industrialización
y desarrollo para Venezuela, basado en las experiencias exitosas de países
como Estados Unidos, Alemania y Japón (el contenido íntegro de
las revistas está disponible en la misma página electrónica).
El 27 de julio de 2000, acusé formalmente a Chávez de traición
a la Patria ante la Fiscalía General de la República, por la entrega
del país a Fidel Castro y a la guerrilla colombiana (el texto completo
de la acusación está disponible en la sección de anexos,
capítulo 19).
En diciembre del año 2000, el intento del Régimen de modificar
los planes educativos (Decreto 1.011 y Proyecto Educativo Nacional), para adoctrinar
a los niños y jóvenes con la ideología castro-comunista,
provocó en la sociedad civil una airada reacción y marcó
el inicio de las acciones de calle. Sin embargo, no eran marchas contra el Régimen,
sino solamente contra los planes educativos del oficialismo, es decir, sobre
un tema particular. Estaba convencido de que los problemas particulares sólo
podían resolverse cambiando de gobierno; entonces decidí promover
un gran movimiento nacional para salir constitucionalmente de Chávez.
Nace Fuerza Solidaria
El 30 de marzo de 2001, un grupo de venezolanos decidimos conformar
la asociación civil Fuerza Solidaria con el objetivo, entre otros, de
promover acciones destinadas a llevar un millón de personas a Miraflores,
a fin de forzar la renuncia de Chávez. Diseñamos un esquema de
marchas crecientes; es decir, manifestaciones cada vez más grandes, comenzando
por un pequeño grupo.
Luego de marchar junto a los trabajadores el 1 de mayo de 2001, decidimos realizar
una manifestación contra la “Cubanización de Venezuela”
el 26 de mayo de 2001, y qué mejor lugar que frente a la propia Embajada
de Cuba.
A pesar de tener los permisos de la Alcaldía de Baruta, centenares de
autobuses oficiales cargados de chavistas y protegidos por la Disip, impidieron
nuestro paso.
La concentración fue todo un éxito, en primer lugar, porque a
partir de ese momento comenzó un debate público sobre la cubanización,
convirtiéndose en un tema fundamental de discusión; y en segundo
lugar, porque los venezolanos supieron por primera vez lo que eran los Círculos
Bolivarianos: hombres borrachos y armados, agrediendo a manifestantes pacíficos
de la sociedad civil; lo cual enervó los ánimos de la gente y
la dispuso a participar en futuras acciones.
Además, el oficialismo destapó sus tendencias castristas, defendiendo
con violencia su política de cubanización y quemando la bandera
norteamericana. En una cadena televisiva desde Malasia, Chávez se quejó
de la marcha, acuñando el término de “escuálidos”,
refiriéndose al pequeño número de manifestantes allí
concentrados.
El objetivo del Régimen era infundir miedo, pero Fuerza Solidaria no
se amilanó; al contrario, el 23 de junio y el 20 de octubre de 2001,
organizó sendas marchas denominadas “Chávez: ¡Vete
Ya!”, donde miles de venezolanos se animaron a pedir, por primera vez,
la renuncia de Chávez. Desde entonces muchos otros grupos de oposición
comenzaron a pedir la renuncia del comandante golpista.
El 7 de diciembre de 2001, Fuerza Solidaria lanzó un audaz reto a Chávez
y realizó la célebre “Marcha hacia el Balcón del
Pueblo”, a fin de pedirle la renuncia en su propia cara. Una vez más,
el Régimen impidió el paso de la marcha autorizada, interponiendo
un “escudo humano“, conformado por hombres ebrios y armados, que
agredieron a los pacíficos manifestantes. De nuevo, la noticia le dio
la vuelta al mundo. Por segunda vez, Fuerza Solidaria forzó al Gobierno
a mostrarse tal cual era.
Gracias a la labor de Fuerza Solidaria, y a los valientes hombres y mujeres
que participaron en esas acciones, la opinión pública comprendió
la necesidad de un cambio de gobierno.
El 10 de diciembre de 2001, Fedecámaras y la CTV convocaron un paro cívico
que se cumplió con todo éxito, aunque al final, en lugar de pedir
la renuncia de Chávez, sólo se limitaron a pedirle que “rectificara”,
refiriéndose a las 40 polémicas leyes que estaban en discusión.
Luego comenzaron las grandes movilizaciones de calle del año 2002, siendo
la primera de ellas el 23 de enero, con motivo del aniversario del nacimiento
de la democracia, donde participaron un millón de venezolanos.
8. Comienza la tragedia de la Oposición
En el año 2002, los principales dirigentes de oposición,
agrupados en lo que luego se llamó la Coordinadora Democrática,
tomaron el control de todas las acciones de calle, pero excluyendo consciente
y deliberadamente a Fuerza Solidaria. Lamentablemente, no lo hicieron para mejorar
nuestras acciones, sino para tergiversarlas y ponerlas al servicio de intereses
partidistas.
El objetivo de la Coordinadora Democrática era sustituir al Régimen
únicamente a través de un ilusorio esquema “pacífico
y electoral” que les garantizara el acceso al poder una vez que saliera
Chávez.
Nos opusimos públicamente a esta estrategia porque, dada la condición
totalitaria del Régimen y el control que tenía sobre todos los
Poderes Públicos, consideramos que Chávez jamás saldría
mediante un mecanismo electoral. El único camino evidente era el de la
desobediencia ciudadana, establecido en el Artículo 350 de la Constitución.
Además, la Coordinadora se puso totalmente en manos de Jimmy Carter y
de César Gaviria, lo cual criticamos públicamente, por conocer
los antecedentes de ambos personajes (ver capítulo 20, en la sección
de anexos).
En lugar de escuchar nuestros planteamientos, los cuales fundamentamos de la
manera más seria y pedagógica posible, los dirigentes de la Coordinadora
Democrática nos execraron del liderazgo opositor, tildándonos
falsamente de “violentos, derechistas y radicales”.
Advertimos públicamente que la Coordinadora desperdiciaría años
de esfuerzos de la sociedad civil y que al final la llevaría al fracaso,
y que Chávez utilizaría todo ese tiempo para continuar destruyendo
las instituciones, particularmente a la Fuerza Armada, mientras fortalecería
su maquinaria bélica de represión. Pero no sólo fuimos
rechazados por la Coordinadora y por algunos medios de comunicación,
sino por muchos que pensaron que nuestro planteamiento, además de “violento”,
atentaba contra la “unidad de la oposición”.
Errores cometidos por la dirigencia opositora
Dado que, siguiendo los lineamientos del Foro de Sao Paulo,
el Régimen estaba utilizando como mecanismos de dominación la
mentira y el terror, lo peor que podían hacer los dirigentes de la Coordinadora
Democrática era, en primer lugar, someterse a la mentira, aceptando las
reglas viciadas que establecía el Régimen; y en segundo lugar,
dejarse manipular por el miedo. Pero lamentablemente, eso es justamente lo que
hicieron.
Primero, se empeñaron en promover solamente una salida
“pacífica y electoral”, excluyendo cualquier otra fórmula
democrática y constitucional, como por ejemplo la desobediencia ciudadana.
Peor aún, le cerraron el paso a quienes promovían la aplicación
de los Artículos 333 y 350 de la Constitución, tildándolos
de “violentos” y “radicales”. Segundo,
ignoraron la condición totalitaria de Chávez –a pesar de
todas las pruebas existentes– y siguieron sumisamente las reglas electorales
de un CNE y un TSJ oficialistas. Tercero, manejaron a la Coordinadora
como un partido político, cuyo objetivo principal era la búsqueda
del poder y no sacar a Chávez para construir un mejor país. Cuarto,
por provenir de las filas del marxismo, muchos de ellos se negaron a orientar
la lucha hacia los puntos verdaderamente cruciales, es decir, el carácter
castro-comunista del Régimen, la subordinación a Fidel Castro
y el estrecho vínculo con la guerrilla colombiana. Quinto,
a sabiendas de que el problema venezolano debe ser resuelto internamente, se
pusieron en manos de sectores internacionales cuyos intereses difieren mucho
de los nacionales. Y sexto, jamás presentaron un planteamiento
trascendente, basado en principios morales, valores universales y un ambicioso
proyecto país; sino que mantuvieron una actitud pragmática y un
discurso banal, sin contenido ni profundidad.
Privó el miedo y el egoísmo
Las agresiones a las marchas opositoras, los asesinatos de manifestantes,
las persecuciones judiciales y encarcelamientos, tienen como objetivo aterrorizar
a la disidencia para evitar que siga luchando. Los dirigentes opositores han
caído en este juego, porque cuando retroceden o negocian, como hizo la
Coordinadora Democrática, o cuando huyen del país para evitar
la cárcel, como lo hicieron muchos líderes, contagian su miedo
al resto de la sociedad y generan desmoralización.
En este sentido, fueron errores graves: aceptar que Chávez jurara irrespetuosamente
sobre la “Constitución moribunda”; permitir la disolución
de los Poderes, por la presunta condición “supra-constitucional”
de la Asamblea Constituyente; convalidar el regreso de Chávez luego de
la masacre de 2002; desviar la marcha de agosto de 2002; participar en una Mesa
de Negociación y Acuerdos con los responsables del 11 de abril; aceptar
la validez del Reafirmazo y del Reparazo, cuando las primeras firmas eran válidas;
frenar las protestas de febrero de 2004; participar en un Revocatorio y en unas
Elecciones Regionales con un CNE oficialista, sin poder abrir las cajas ni contar
los votos; no anunciar los resultados del RR en la tarde del 15 de agosto, a
pesar de haberse prometido, entregar sumisamente las gobernaciones y alcaldías,
luego de haber ganado las elecciones del 31 de octubre. Por mencionar sólo
algunos casos.
En cada uno de estos episodios, se dijo que era mejor ceder porque, de lo contrario,
el Régimen desataría la violencia. Sin embargo, como lo demuestra
el caso de Hitler y nuestra propia experiencia, retroceder ante las arbitrariedades
favorece a los tiranos y multiplica la violencia.
Si la comunidad internacional hubiese enfrentado a Hitler en 1933, cuando intentó
el golpe de Estado contra el gobierno austríaco, en lugar de esperar
seis años hasta la invasión de Polonia, se habría evitado
la Segunda Guerra Mundial, y el trágico saldo de 50 millones de muertes.
De la misma manera, la actitud blanda de la oposición le ha dado tiempo
al Régimen para comprar armas y fortalecer una poderosa maquinaria de
guerra que no sólo amenaza a los venezolanos, sino a toda la región.
La cruda verdad es que los líderes opositores se dejaron manipular por
el miedo porque estaban más interesados en satisfacer sus propias ambiciones
que en salvar al país del totalitarismo. Por eso, hace falta un nuevo
liderazgo que subordine sus intereses personales a los de la Patria.
Ahora es posible crearlo, porque, debido a las razones expuestas, la dirigencia
tradicional se ha derrumbado. Además, los venezolanos han abierto los
ojos y han comprendido que no existen soluciones electorales a la crisis actual.
Se ha abierto el camino del 350 y de la legítima defensa.
9. El derecho universal a la legítima
defensa
Existen ocasiones cuando el uso de la fuerza no sólo
constituye un derecho inalienable, sino también un deber ineludible;
por ejemplo, cuando malhechores agreden injustamente a personas inocentes, poniéndolas
en peligro de muerte, como ocurrió el 16 de agosto de 2004 en la Plaza
Altamira. Cuando se tienen medios para evitarlo, se está obligado a hacerlo.
El Catecismo de la Iglesia Católica, en el Número 2265, establece
que: "La legítima defensa puede ser no solamente un derecho, sino
un deber grave, para el que es responsable de la vida de otros. La defensa del
bien común exige colocar al agresor en la situación de no poder
causar perjuicio. Por este motivo, los que tienen autoridad legítima
tienen también el derecho de rechazar incluso con el uso de las armas,
a los agresores de la sociedad civil confiada a su responsabilidad".
Cuando se trata de naciones, el concepto de legítima defensa se amplía,
transformándose en el de "guerra justa", aplicable ya sea a
un conflicto externo o a uno interno. En este caso, también existen ocasiones
donde el uso de la fuerza no solo constituye un derecho, sino un deber.
La constitución pastoral del Concilio Vaticano II, Gaudium et spes, dice
textualmente en el Capítulo IV, Número 74, “Cuando la autoridad
pública, rebasando su competencia, oprime a los ciudadanos, éstos
no deben rehuir las exigencias objetivas del bien común; les es lícito,
sin embargo, defender sus derechos y los de sus conciudadanos contra el abuso
de tal autoridad”. Más adelante, en el Capítulo V, Número
78, "La paz no es la mera ausencia de la guerra, ni se reduce al solo equilibrio
de las fuerzas adversarias, ni surge de la hegemonía despótica".
Existen ciertos requisitos, entre ellos la justicia, que, de no cumplirse, ocasionan
tarde o temprano la ruptura de una paz aparente.
Someterse sumisamente a un tirano puede significar la paz, pero sólo
temporalmente; puesto que, a la larga, la injusticia de un régimen tiránico
traerá como consecuencia mayor violencia.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada por la Asamblea
General de la Organización de las Naciones Unidas el 10 de diciembre
de 1948, establece muy claramente en su tercer párrafo que constituye
un derecho humano el “supremo recurso de la rebelión contra la
tiranía y la opresión”.
Lamentablemente, la sociedad civil está tan influida por el “posmodernismo”
que, a pesar de todas las injusticias, muchos consideran “políticamente
incorrecto” recurrir a la legítima defensa, aunque ésta
sea justificada, legítima y constitucional. Sin embargo, como el Régimen
no anda con contemplaciones a la hora de agredir, es de vital importancia que
los venezolanos rompan los dogmas posmodernos.
En la sección de anexos, en los capítulos 23 y 24, se incorporan
dos artículos titulados “El Posmodernismo y la parálisis
de la sociedad” y “La gesta heroica del Alcázar de Toledo”,
que arrojan luces sobre los obstáculos conceptuales que impiden a la
sociedad civil defenderse de las agresiones oficialistas y sobre cuál
debe ser la actitud para triunfar.
Las Fuerzas Armadas y la legítima defensa
Dado que la actuación del Régimen amenazaba la
vida de los ciudadanos y la seguridad de la nación, Fuerza Solidaria
consideró que los militares tenían el deber de “colocar
al agresor en la situación de no poder causar perjuicio”, tal como
establece el derecho universal a la legítima defensa.
Por tanto, decidimos pedir a las Fuerzas Armadas que protegieran a la sociedad
civil de las agresiones arbitrarias e ilegales del oficialismo, a través
de un remitido publicado en El Nacional el 17 de junio de 2001, disponible en
la página web www.fuerzasolidaria.org <http://www.fuerzasolidaria.org/>
. Era la primera vez que alguien se atrevía a hacerlo.
Un año después, el 20 de septiembre de 2002, convocamos a la realización
de una vigilia denominada: "Militares: ¡Actúen Ya!",
con el fin de "inspirar a las Fuerzas Armadas a intervenir para proteger
a la sociedad y restablecer el hilo constitucional” conforme a lo establecido
en los Artículos 333 y 350 de la Carta Magna (ver texto completo de la
convocatoria en el capítulo 21, sección de anexos).
Como consecuencia, fui secuestrado por un comando de 10 funcionarios de la Disip
y llevado a la cárcel por órdenes directas de Chávez, convirtiéndome
así en el primer preso político del Régimen.
En ese entonces todavía existía cierta institucionalidad, por
eso recuperé la libertad al día siguiente. Legalmente, no había
ningún hecho por el cual pudiera ser imputado.
A los pocos días, el 6 de octubre de 2002, decidimos emplazar públicamente
a Fidel Castro, a través de un remitido publicado en El Nacional (ver
texto completo en el capítulo 22, sección de anexos). Estábamos
convencidos de que Castro era quien verdaderamente gobernaba a Venezuela y que
había ordenado mi encarcelamiento para amedrentar a todos aquellos que
se atrevieran a solicitar públicamente la participación de los
militares en la solución de la crisis.
Por su parte, los dirigentes de la Coordinadora Democrática condenaron
públicamente y obstaculizaron cualquier intervención de la Fuerza
Armada Nacional, a pesar de estar plenamente justificada.
En enero de 2003, Fuerza Solidaria pasó a formar parte del Bloque Democrático
(www.bloquedemocratico.org <http://www.bloquedemocratico.org/>
), una plataforma de Organizaciones No Gubernamentales integrada por más
de 50 asociaciones civiles, que también se atrevieron a pedir públicamente
la intervención constitucional de la Fuerza Armada Nacional.
A mediados del año 2003, pasé a formar parte del Consejo Directivo
del Bloque Democrático, y en el 2004, fui elegido Secretario General
Nacional de esa organización, cargo que asumí hasta el vencimiento
de mi período, en diciembre de 2004, fecha en que regresé de lleno
a cumplir mis funciones dentro de Fuerza Solidaria.
Como integrante del BD, Fuerza Solidaria promovió a nivel nacional una
alternativa democrática y constitucional –mas no electoral–
para salir de la crisis: la desobediencia ciudadana generalizada, basada en
los Artículos 333 y 350 de la Constitución.
Además, durante ese tiempo, y en vista de que el régimen venezolano
había hecho esfuerzos para exportar su modelo a otros países,
llevamos a cabo una intensa actividad internacional, advirtiendo a los pueblos
de otras naciones sobre los peligros del Foro de Sao Paulo.
Realicé viajes a Argentina, Brasil, Colombia, El Salvador, España,
Estados Unidos y Uruguay, y escribí cartas abiertas a los pueblos de
Brasil (octubre 2002), Chile (febrero 2004) y Colombia (enero 2005); así
como al Presidente Uribe (enero 2005), al Congreso de Bolivia (marzo 2005) y
al canciller chileno (marzo 2005), disponibles todas en la página www.fuerzasolidaria.org
<http://www.fuerzasolidaria.org/>
.
A principios de 2005, después de la aprobación de leyes y reglamentos
que le dan al oficialismo el control total de los Poderes, insistimos que el
único camino disponible para luchar contra el Régimen es a través
de la desobediencia constitucional generalizada, en los términos que
se plantea en la siguiente sección.
III
¿Cómo organizar la desobediencia civil?
10. Precondiciones para la desobediencia
Para que la desobediencia logre la salida del Régimen,
es necesario que cumpla varias condiciones, entre ellas las siguientes:
1. La desobediencia debe ser generalizada y simultánea.
La desobediencia de unos cuantos no es desobediencia, sino rebeldía,
y no trae consecuencia alguna. En cambio, cuando la desobediencia es generalizada,
es decir, en múltiples lugares de cada ciudad importante, entonces es
efectiva y demoledora. Existen alrededor de 7 millones de venezolanos adultos
que se oponen al Régimen, pero con sólo 7 por ciento de ellos
(aproximadamente 500.000 personas) bien organizadas es suficiente para lograr
el efecto generalizado que se busca. Es importante que la desobediencia se active
de forma simultánea, en todo el país, a fin de que el Régimen
no tenga la capacidad de reprimirla.
2. La desobediencia debe ser organizada. A
diferencia de la estrategia electoral, en la cual toda la gente puede cumplir
las mismas funciones, la desobediencia requiere que cada persona asuma una función
específica, acorde con sus afinidades y capacidades. Unos en propaganda,
otros en operaciones, otros en los grupos de legítima defensa, otros
en logística y así sucesivamente.
3. La desobediencia debe ser jerárquica.
A diferencia de la estrategia electoral, en la cual la gente se distribuye horizontalmente,
la desobediencia requiere de una estructura jerárquica y piramidal, donde
exista un jefe para cada función y un jefe en cada zona, así como
un único organismo a nivel nacional que planifique, convoque, y coordine
la desobediencia. El jefe no se impone arbitrariamente, sino que es elegido
libremente con el consentimiento de la mayoría; pero una vez escogido,
debe respetársele el mando que se le ha otorgado.
4. La desobediencia debe ser pacífica, pero debe incorporar
el derecho a la legítima defensa. La desobediencia debe
ser llevada a cabo de forma pacífica, pero cuando la Sociedad Civil es
agredida arbitraria e injustamente, tiene todo el derecho a defenderse. Recomendamos
replegarse ante los ataques de los cuerpos de seguridad, sobre todo porque éstos
tienen una mayor capacidad ofensiva; pero, en cambio, sugerimos defenderse ante
las agresiones de los grupos irregulares del oficialismo, sobre todo cuando
se tiene superioridad de condiciones.
5. La desobediencia debe ser no solamente civil, sino además
ciudadana. El Artículo 333 de la Constitución
establece que si la Carta Magna es violada "todo ciudadano, investido o
no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento
de su efectiva vigencia". Esto significa que no solamente los civiles están
obligados a restaurar el estado de Derecho, sino también todos los demás
ciudadanos, uniformados o no.
6. La desobediencia debe ser oportuna. La desobediencia es dinámica, se construye con el trabajo y el compromiso de todos, se diseña con los aportes que puede hacer cada quien. Para llevarla a cabo, primero se deben cumplir las condiciones arriba señaladas; luego se puede fijar el día, la hora y el mecanismo concreto de la desobediencia. Ha habido numerosas ocasiones que han justificado la aplicación del Artículo 350, como por ejemplo, el fraude cometido por el oficialismo el 15 de agosto de 2004, pero las condiciones no estaban dadas para convocar la desobediencia, puesto que la gente no se había organizado. De allí la necesidad de organizar cuanto antes redes de desobediencia en toda Venezuela.
11. Diversos frentes con un sólo objetivo
Durante los últimos tres años, contados desde
el 2002, el Régimen ha logrado –con la complicidad de los políticos
de oposición– orientar los esfuerzos de la sociedad civil hacia
una salida electoral, a sabiendas de que controlando todos los Poderes y cometiendo
fraude, no era posible derrotarlo en ese escenario.
Ahora que la disidencia está plenamente consciente de que no existe una
solución electoral a la crisis, el oficialismo ha creado diversos frentes
para dispersar las energías de la oposición y así evitar
que se concentre en un solo esquema de lucha.
Los planes educativos, los decretos zamoranos, las invasiones de terrenos, las
normativas para controlar la medicina privada, la Ley Mordaza, y demás
iniciativas que vulneran la libertad y la propiedad privada, tienen por objetivo
lograr que cada sector luche aisladamente por los asuntos que lo afectan de
manera más directa: los educadores tratando de defender la educación
privada y la autonomía de las universidades, los padres evitando que
adoctrinen a sus hijos, los propietarios de tierras tratando de no perderlas,
los médicos defendiendo su derecho al trabajo, y así sucesivamente.
Sin embargo, no tiene sentido desperdiciar energías para defender espacios
particulares, porque mientras Chávez esté gobernando, nadie estará
a salvo de sus atropellos, aunque se obtengan triunfos temporales. Sirva como
ejemplo el Decreto 1011, cuya aplicación pudo posponerse hace cuatro
años con las manifestaciones del sector educativo; pero ahora el Régimen
ha regresado con nuevos bríos para imponerlo con otra figura, luego de
haber debilitado a la sociedad civil en otros frentes.
Por eso, es preferible contrarrestar la estrategia oficialista de dispersión,
concentrando los esfuerzos de todos los sectores en una sola acción de
desobediencia generalizada y simultánea que obligue la salida del Régimen;
única manera realista para resolver los problemas particulares de cada
sector.
12. La aplicación generalizada del 350
El Régimen hace creer que tiene el respaldo mayoritario
tanto de la población como de la Fuerza Armada Nacional. Esto lo logra
a través de una astuta operación de guerra psicológica,
típica de la inteligencia cubana, que se implementa básicamente
a través de la propaganda. Sin embargo, basta hacer unas pocas preguntas
para derrumbar el mito de la superioridad numérica del oficialismo:
Si el Régimen cuenta con la mayoría ¿Por qué se
ve obligado a pagar a sus simpatizantes para que asistan a las manifestaciones
y a contratar miles de autobuses en el Interior, para llenar las marchas caraqueñas?
¿Por qué se negó tantas veces a permitir los vuelos de
helicópteros privados sobre las marchas? ¿Por qué se negó
a abrir las cajas para contar los votos del Referéndum Revocatorio y
de las Elecciones Regionales de 2004? ¿Por qué utilizar recursos
multimillonarios provenientes de las arcas del Estado para comprar conciencias
a través de las Misiones? ¿Por qué gastar tanto en propaganda
internacional para hacer ver que el Régimen tiene respaldo?
Si la disidencia es tan escuálida ¿Por qué agredir con
tanta violencia a las marchas de la oposición? ¿Por qué
inventar leyes que prohíben las críticas a los funcionarios públicos,
los cacerolazos, las guarimbas, y demás muestras de descontento? ¿Por
qué la Ley Mordaza? ¿Por qué hacerle la vida imposible
a quienes firmaron por el Revocatorio?¿Por qué perseguir tan ferozmente
a los dirigentes opositores?
Si los militares están todos con el Régimen ¿Por qué
crear una Reserva al margen de las instituciones, en lugar de engrosar las filas
de la Fuerza Armada Nacional? ¿Por qué tomar tantas precauciones
para evitar un “golpe”? ¿De dónde salieron los militares
que capturaron al guerrillero Rodrigo Granda? ¿Por qué tanta ferocidad
para reprimir a los militares disidentes?
Dispersar la represión del oficialismo
Dado que la disidencia conforma la inmensa mayoría de
la población, se requiere diseñar una estrategia para utilizar
inteligentemente la superioridad numérica a fin de derrotar al Régimen.
Hasta ahora, las manifestaciones opositoras han sido planificadas conforme a
un esquema partidista: juntar a mucha gente en un mismo lugar, con pitos y banderas,
para demostrar mayor capacidad de convocatoria, la cual –según
la lógica de los partidos políticos– debería traducirse
en un triunfo electoral. El único problema es que el Régimen hace
trampa.
Al concentrar a todos los manifestantes en un sólo lugar, la dirigencia
opositora facilitó las capacidades represivas del oficialismo, puesto
que un grupo de militares o de facinerosos bien armado era capaz de dispersar
a miles de personas desarmadas, como en efecto ocurrió en reiteradas
oportunidades.
La desobediencia generalizada, basada en los Artículos 333 y 350 de la
Constitución, funciona justamente de forma contraria. Consiste en dispersar
al máximo la protesta opositora, creando miles de focos de desobediencia
en las principales ciudades del país, para así evitar que el Régimen
pueda reprimirlos.
Por ejemplo, en lugar de convocar a una marcha de un millón de personas,
se activa el mismo día y a la misma hora una protesta conformada por
miles de grupos bien estructurados, de cien a doscientas personas cada uno,
en donde cada quien cumpla con una función específica (ver capítulo
siguiente, Estructura de un comité de desobediencia).
Se trata de una protesta pacífica, pero con capacidad de ejercer el derecho
universal a la legítima defensa si es agredida por grupos irregulares
del oficialismo; y de replegarse rápidamente, sin ofrecer resistencia,
si es reprimida por los cuerpos de seguridad.
Se diferencia de las guarimbas de febrero de 2004, porque aquéllas fueron
relativamente pocas y la Coordinadora Democrática ordenó su desmantelamiento
a los tres días; en cambio, esta protesta debe llevarse a cabo de forma
masiva e indefinida, hasta que caiga el Régimen.
El objetivo es forzar al oficialismo a recurrir no solamente a los militares
adeptos al oficialismo para impedir la protesta, sino a toda la Fuerza Armada
Nacional, lo cual provocaría una fractura interna, basada en la negativa
de seguir órdenes ilegítimas.
Una vez se evidencie la fractura militar, los civiles pasan a otra etapa, que
consiste en darle todo el apoyo material y político a un Consejo de Regencia,
cuyas funciones se describen en el capítulo 14.
13. Estructura de un comité de desobediencia
La aplicación generalizada de los Artículos 333
y 350, requiere de una organización jerárquica y piramidal, muy
distinta al esquema horizontal que se utiliza en las contiendas electorales.
Un comité típico para llevar a cabo la desobediencia contiene
las siguientes funciones:
1 . Jefe. Debe existir un jefe máximo en cada ciudad,
urbanización, barrio y pueblo. Es elegido libremente por los que desean
participar en la desobediencia; pero una vez elegido, se le obedece con disciplina.
El jefe opera con un grupo de colaboradores, compuesto por los jefes de las
funciones que siguen a continuación.
2 . Propaganda. Grupo encargado, con su respectivo jefe, de
promover la desobediencia con el uso de volantes, charlas, reuniones, etc. El
objetivo es captar voluntarios que deseen participar en la desobediencia e inmediatamente
pasarlos al grupo encargado de la organización.
3 . Organización. Grupo encargado, con su respectivo
jefe, de registrar y clasificar a los voluntarios que hayan sido contactados
por el grupo de propaganda. Una vez que el sector de organización entra
en contacto con los voluntarios, se les da una charla explicativa, luego se
identifica cuáles son sus cualidades y afinidades, para asignarlos a
los diferentes grupos de trabajo.
4 . Operaciones. Es el grupo encargado de llevar a cabo las
acciones de desobediencia el día y la hora en que ésta se active.
5 . Legítima defensa. Grupo de ciudadanos encargado
de defender a los participantes de la protesta de los grupos irregulares del
oficialismo.
6 . Finanzas y logística. Es el grupo encargado de recolectar,
distribuir y administrar los recursos que hacen falta para que todos los demás
grupos puedan funcionar con comodidad y eficiencia.
7 . Servicios. Depende del tamaño y la ubicación
de la zona donde opera el comité, existirán más o menos
funciones de servicio, entre las cuales se encuentran: primeros auxilios, legal,
inteligencia, comunicaciones, etc.
IV
Venezuela después de Chávez
14. Estabilización política y
social
La sustitución del régimen de Chávez no
se dará por la vía electoral, puesto que el CNE y el TSJ no lo
permiten, sino a través de una acción de desobediencia generalizada.
La Constitución no establece cuáles son los mecanismos para sustituir
a un gobierno que ha sido desplazado mediante la aplicación del Artículo
350, pero en vista de que los Poderes Públicos no son independientes,
sino que están en manos del oficialismo, consideramos necesario desconocerlos
a todos y promover un Consejo de Regencia, transitorio y provisional, conformado
por hombres y mujeres capacitados moral e intelectualmente, que cuenten con
el reconocimiento de la población.
Después de promover un gran acuerdo nacional y una tregua política,
las principales responsabilidades de este Consejo serían las siguientes:
Primera, lograr la independencia y legitimación de los
Poderes Públicos, por medio de una consulta electoral.
Segunda, neutralizar a los grupos irregulares del oficialismo,
tanto nacionales como extranjeros, que operan en nuestro territorio, así
como al hampa desbordada, para poder garantizar un mínimo de estabilidad
y de seguridad ciudadana, que a su vez asegure la paz y la gobernabilidad.
Tercera, revertir las decisiones tomadas por el actual Régimen,
que vulneran el estado de Derecho y cercenan las libertades, y promover un nuevo
orden legal, justo y confiable.
Y cuarta, restablecer la armonía entre los venezolanos,
rota por el odio social y la polarización política impulsados
por Chávez, a través de un proyecto social de inclusión
e integración, que abra los brazos a todos los ciudadanos, independientemente
de su condición social o credo político, siempre y cuando no hayan
cometido crímenes, y renieguen de la lucha armada como método
de acción política.
En cuanto a lo internacional, la prioridad del nuevo gobierno será deshacer
los acuerdos que el régimen de Chávez haya realizado con grupos
guerrilleros, con sectores fundamentalistas y con gobiernos forajidos; y restablecer
las relaciones con los aliados históricos.
Por su parte, la Sociedad Civil, que hasta hace pocos años era indiferente
hacia la política, deberá asumir la responsabilidad de participar
en la creación de una nueva clase política, a fin de reconstruir
la nación y evitar que malos gobiernos, como los del pasado, den origen
a otro tirano.
15. Programa económico de emergencia
Chávez ha destruido de tal forma los tejidos económicos
de la nación, que la economía después de Chávez
tendrá las características de post guerra, con pobreza y hambre
galopantes; por eso, es necesario llevar a cabo un ambicioso plan de reconstrucción
como el desarrollado en Europa luego de la Segunda Guerra Mundial, o en Estados
Unidos después de la Gran Depresión, basado en la construcción
de obras de infraestructura, en el crecimiento agrícola e industrial,
en el desarrollo turístico, y en el avance científico y tecnológico.
En lo inmediato, las prioridades deben ser las siguientes:
Primera, asegurar el suministro de alimentos, particularmente
a los más necesitados, al principio mediante la importación, pero
incentivando rápidamente la capacidad de producción alimenticia
nacional, para suplir plenamente las necesidades internas y optimizar el uso
de las divisas, importando tecnología, bienes de capital, maquinaria
y otros recursos de mayor provecho y rendimiento económico.
Segunda, generar empleo aceleradamente, al principio mediante
sencillos trabajos de mano de obra intensiva, pero fortaleciendo rápidamente
al sector privado, particularmente aquel que multiplica las capacidades productivas
de la nación, para que pueda absorber mano de obra de forma masiva.
Tercera, sanear y reactivar la industria petrolera, invirtiendo
en ella no menos de 10 mil millones de dólares anuales durante los primeros
tres años, tanto con recursos nacionales como internacionales, para rescatar
los niveles de productividad existentes antes del gobierno de Chávez,
e incluso mejorarlos cuantitativa y cualitativamente.
Y cuarta, hacer de la reconstrucción del Estado Vargas
un punto de honor para los venezolanos, construyendo viviendas y una moderna
industria hotelera, de turismo y de recreación; y protegiendo a sus habitantes
de futuros deslaves mediante obras civiles de drenaje, canalización y
contención.
La revista Fuerza Productiva, disponible en la página electrónica
www.fuerzasolidaria.org <http://www.fuerzasolidaria.org/>
, contiene algunas propuestas adicionales sobre cómo desarrollar un programa
económico de largo plazo, basado en las experiencias exitosas de Estados
Unidos, Alemania y Japón.
V
Conclusión
16. Reflexiones finales
Después de haber llegado hasta este capítulo,
quizá el lector se preguntará cuál es el sentido de la
lucha que los venezolanos hemos librado hasta ahora, luego de tantos esfuerzos
y desengaños.
Pues bien, depende de lo que hagamos de ahora en adelante: si haber tenido un
presidente como Chávez ha servido para identificar y cerrarle el paso
a futuros dirigentes como él; si ésta experiencia ha servido para
rechazar por siempre la cosmovisión marxista; si estos años de
lucha han permitido desenmascarar a los malos políticos, ya sea oficialistas
o de oposición; si estamos dispuestos a crear una nueva clase política,
conformada por los más capacitados moral e intelectualmente; si asumimos
el compromiso de desarrollar e industrializar a nuestro país, para que
todos los venezolanos tengan acceso, a través de su propio esfuerzo,
a una vida digna; y, en fin, si hemos aprendido a amar más a nuestra
patria; entonces todo ha valido la pena.
Las naciones son como las personas; pasan por una niñez, luego por una
adolescencia y finalmente llegan a la madurez. A través del tiempo, las
naciones, así como las personas, se van civilizando y alcanzando su personalidad
definitiva, no sin antes experimentar todo tipo de retos y de problemas.
Lo que nos ha ocurrido en estos años, debe interpretarse históricamente
como una crisis de la adolescencia, una sacudida para deshacerse de los aspectos
más negativos del pasado, a fin de alcanzar una madurez amorosa y fructífera,
cónsona con nuestra identidad nacional.
Venezolano, después de tantos fracasos y desilusiones, comprendemos que
muchos se sientan desmoralizados e indispuestos a hacer otro esfuerzo. Pero
queremos asegurarte que nos encontramos al final de un oscuro túnel,
luego de cuya salida nos espera un maravilloso y prometedor futuro.
Te invitamos a trabajar de manera confiada, alegre y diligente para hacer realidad
la propuesta contemplada en este libro. Si te animas a hacerlo, no prometemos
un camino fácil, pero sí el triunfo definitivo al final del recorrido.
Por mi parte, me comprometo a seguir intentándolo todo, dentro de los
parámetros de la Constitución, para liberar a nuestra queridísima
Venezuela y hacer de ella una gran nación. Hasta ahora no he podido ser
más efectivo porque las calumnias que han propagado mis enemigos, las
cuales se exponen en el próximo capítulo, han obstaculizado mi
labor; pero espero que el contenido y divulgación de este libro cambien
las circunstancias y aporten nuevos elementos para lograr el éxito. 17.
Calumnia, que algo queda
Calumniad, calumniad que algo quedará - Voltaire
Poner el nombre de Alejandro Peña Esclusa en cualquier buscador de Internet
y hacer “clic” constituye un experimento interesante, porque aparecen
cientos de páginas en donde se dicen las cosas más espeluznantes
y a la vez contradictorias.
Por ejemplo, la página chavista Aporrea trae un artículo titulado
¿De dónde viene Alejandro Peña Esclusa? , disponible en
el link electrónico http://www.aporrea.org/dameletra.php?docid=10380
Según ese artículo “en la década de los ochenta,
Peña Esclusa inició un perfecto acoplamiento con el aparato de
la CIA, el cual mantiene hasta el presente”. Más adelante dice
“Peña Esclusa forma parte del grupo de captación de agentes
para la extrema derecha internacional, que encubre sus actuaciones bajo la fachada
de una organización religiosa conocida como Tradición, Familia
y Propiedad (TFP)” y añade “existen serios indicios que gran
parte del financiamiento del movimiento de cabezas rapadas internacional, drenaron
sus recursos al grupo Neo Nazi venezolano Nuevo Orden a través del trabajo
encubierto de Peña Esclusa”. Finalmente dice que “Alejandro
Peña Esclusa, ex miembro de la TFP, intentó asesinar a Juan Pablo
II en Venezuela en 1984”.
La llamada Red Voltaire es aún más imaginativa, porque uno de
sus “periodistas”, el mejicano Ernesto Navarro, da detalles minuciosos
del supuesto intento de Peña Esclusa de matar al Papa, así como
de su presunta detención por parte de un comando policial compuesto de
“30 hombres con armas largas y cortas”. Es revelador que, pese a
lo grave del supuesto crimen, no existen registros de que haya habido tal detención,
ni tribunal alguno que haya conocido del caso. Encima, Navarro añade
que “Peña Esclusa es el vocero en Venezuela de un movimiento antisemita”
(http://www.redvoltaire.net/article1711.html).
El 21 de enero de 2001, en la primera plana del diario El Nacional, el entonces
Ministro de Educación, acusó a Peña Esclusa de ser “militante
del Ku Kux Klan y de la ultraderecha".
Y así se podría seguir escarbando y descubriendo las más
inverosímiles y descabelladas acusaciones, que incluyen la realización
de actos terroristas en toda América Latina y el control sobre numerosas
organizaciones nacionales e internacionales. De hecho, no conozco de ningún
venezolano al cual se le hayan atribuido tantas aventuras y peripecias.
Pero lo más impresionante es que jamás nadie ha aportado prueba
alguna sobre tales afirmaciones, no hay registros policiales sobre esos casos,
ni expedientes judiciales; son meras aseveraciones, repetidas mil veces, al
peor estilo del Ministro de Propaganda nazi, Joseph Goebbels.
No he formé parte de la TFP, no soy antisemita, no conozco de armas,
ni he participado en hechos violentos, jamás he sido condenado por algún
hecho punible, ni siquiera he tenido un cargo público. Aunque he mantenido
posiciones públicas firmes, soy simplemente un profesional universitario,
esposo y padre de tres hijas, dedicado a mi país, al trabajo, a la familia,
a los libros y al deporte. Pero entonces, ¿Por qué circulan tantas
calumnias en mi contra?
Origen de las calumnias
En los años ochenta, en el comienzo de la crisis económica
que entonces comenzaba, descubrí finalmente mi vocación de servicio.
Renuncié a una exitosa actividad empresarial y deportiva, de la cual
muchos pueden dar testimonio, para dedicarme a la política.
Para incorporarme a ese mundo desconocido para mí, en el año 1984
investigué el pensamiento y las doctrinas de los principales partidos
políticos del país, con el fin de inscribirme en alguno, pero
ninguno de ellos llamó mi atención, sobre todo por el vacío
intelectual y el pragmatismo que prevalecía en ese entonces, y que lamentablemente
todavía prevalece.
Por casualidad, entré en contacto con la organización política
del norteamericano Lyndon LaRouche, que sí despertó mi interés
porque, a diferencia de los partidos políticos, al menos tenía
un planteamiento ideológico y programático.
Joven e inexperto, no pude detectar en ese entonces muchos de los graves errores
que pude identificar con el correr de los años, así que decidí
establecer un vínculo de amistad que duró hasta 1995, fecha en
que rompí definitivamente con LaRouche.
Me ocurrió como a muchos jóvenes políticos, que recorren
diversos caminos antes de encontrar su senda definitiva; pero, en mi caso, al
menos fueron incursiones exclusivamente de tipo intelectual. No maté
a nadie, ni robé bancos, ni participé en actos terroristas, como
lo han hecho muchos políticos de izquierda que ahora son considerados
hombres notables.
En 1985, colaboré con la distribución de un libro escrito por
la editorial de LaRouche, Executive Intelligence Review (EIR), titulado Narcotráfico
S.A., en donde se menciona a Gustavo Cisneros. Aunque no participé en
la elaboración del libro, desde entonces fui objeto de una campaña
de calumnias, de serias amenazas de muerte, de intentos de soborno, y de un
riguroso veto por parte de importantes medios de comunicación.
Cuando Chávez llegó al poder en 1998, el aparato de propaganda
gubernamental tomó las calumnias existentes desde 1985 y las publicitó
a su máxima potencia, sobre todo a través de los medios de comunicación
del Estado y de las redes comunistas de Internet.
Llama la atención que ninguna de las acusaciones son las que comúnmente
le atribuyen a los políticos: “ladrón, corrupto, populista,
borracho”; todas son más bien denuncias estrafalarias e inverosímiles.
He llegado a la conclusión de que, luego de indagar mucho, mis poderosos
adversarios no han podido encontrar ninguna irregularidad ni en mi vida pública,
ni en la privada, así que han tenido que recurrir a las más descabelladas
invenciones con el objetivo de infundir miedo y desconfianza hacia mi persona,
y así limitar mi eficacia política.
Sin embargo, es muy fácil saber cómo pienso y qué es lo
que me motiva: basta leer mis propios escritos, muchos de ellos disponibles
en la página web www.fuerzasolidaria.org <http://www.fuerzasolidaria.org/>
, o hablar con las personas que me conocen de cerca. Gracias a esos amigos entrañables,
he podido mantener la lucha, a pesar de todos los obstáculos.
VI
Anexos
18. “Mi objetivo es evitar la guerra civil”
Seguidamente, el discurso pronunciado en el Consejo Supremo
Electoral con motivo de la inscripción de mi candidatura a la Presidencia
de la República (25 de julio de 1998).
Están dadas las condiciones para que estalle una guerra
civil en nuestro país, una guerra cruenta y prolongada, mucho peor que
la Guerra Federal de 1858. El principal objetivo de mi candidatura a la Presidencia
de la República es evitar esta tragedia. Las causas son las siguientes:
Tenemos un país rico, lleno de recursos naturales, pero una clase dirigente
que no los ha aprovechado en bien de la nación. Cuarenta años
de supuesta democracia, con ingresos multibillonarios, han resultado en un verdadero
fiasco: hay una clase minúscula, rica y poderosa, que disfruta de todas
las comodidades y prebendas; mientras que el ochenta y cinco por ciento de los
venezolanos viven en pobreza.
Por otro lado, están los agentes en Venezuela de Fidel Castro y de la
narcoguerrilla colombiana. Son gente perversa y llena de odio, que quieren tomar
el poder a como dé lugar; no para resolver los problemas nacionales,
sino para usufructuarlo ellos. Están participando en el proceso electoral,
sin creer en él, utilizándolo como cortina de humo para encubrir
sus nefastos planes. Están engañando a los venezolanos, especialmente
a los más pobres, captando el descontento popular y orientándolo
hacia la subversión y la violencia; por eso han constituido un frente
militar armado y pretenden lanzar una insurrección cívico militar.
Finalmente, como tercera causa, está la crisis financiera internacional;
la más grande de los últimos siglos. Vemos apenas sus primeros
síntomas en Rusia, en Japón, y en los países del Sudeste
Asiático, pero muy pronto empeorará y se extenderá al resto
del planeta. La baja en la demanda petrolera y en los precios del crudo es la
consecuencia inmediata; pero en las próximas semanas, en pleno proceso
electoral, la crisis se profundizará y afectará nuestro país
con toda virulencia, afectando aún más nuestra ya golpeada economía
nacional.
Una crisis económica nacional e internacional en gran escala, una dirigencia
incapaz de enfrentarla, un pueblo cansado de la injusticia y del engaño,
y unos facinerosos que pretenden tomar el poder por la vía de las armas.
Esa es la combinación que nos lleva a la guerra civil. Y, como dije antes,
el objetivo principal de mi candidatura es tratar de evitarla.
Cómo evitar la guerra civil
Durante la campaña electoral, me dedicaré, en
primer lugar, a enfrentar la crisis económica, presentando un plan de
desarrollo nacional. Mi Programa de Gobierno contempla cinco grandes proyectos:
la construcción del ferrocarril nacional, abrir cinco millones de nuevas
hectáreas para la siembra, la duplicación de la capacidad para
generar energía eléctrica, la realización de emporios industriales,
y la construcción de nuevas ciudades. Estas grandes obras generarían
empleo masivo y crearían las condiciones para que todo venezolano tenga
comida, ropa, vivienda, salud, educación y servicios. Evidentemente,
es imposible realizar este plan bajo los esquemas del Fondo Monetario Internacional.
En segundo lugar, desenmascararé al candidato de Fidel Castro y de la
narcoguerrilla colombiana, Hugo Chávez Frías, a fin de evitar
que tenga la fuerza para llevarnos a una guerra civil. Los venezolanos le han
dado su respaldo porque están desmoralizados y creen que no hay otra
solución que la violencia. Y en realidad, ese es el problema de fondo,
estamos desmoralizados porque hemos perdido nuestra identidad histórica.
Hemos olvidado lo que somos; y pensamos, equivocadamente, que somos poca cosa,
que no valemos nada.
Así que, durante mi campaña me dedicaré, en tercer lugar,
a devolverle a los venezolanos nuestra identidad histórica. "Venezuela,
Tierra de Gracia", esa será mi consigna. "Venezuela, país
de Libertadores". Venezuela, país bendito, belleza sin igual, con
habitantes generosos, valientes, alegres, cariñosos.
"Venezuela, Tierra de Gracia". Una vez que recuperemos nuestra identidad
histórica, nada podrá afectarnos, nada podrá detenernos.
Hace doscientos años, tuvimos un importante papel entre las naciones
del mundo. Es hora de recuperar ese rol.
19. Juicio por traición a la Patria
El 27 de julio de 2000, introduje en la Fiscalía General
una solicitud de juicio por traición a la Patria en contra de Chávez,
por sus vínculos con la guerrilla colombiana. Anexo el texto completo
de la solicitud.
Yo, Alejandro Peña Esclusa, ingeniero, venezolano, mayor de edad y titular
de la cédula de identidad Nº 3.753.933, en cumplimiento de la Constitución
de la República Bolivariana de Venezuela, del deber que nos obliga a
todos los venezolanos a honrar y defender la patria, sus símbolos, valores
culturales, resguardar y proteger la soberanía, la nacionalidad, la integridad
territorial, la autodeterminación y los intereses de la Nación,
según reza en el artículo 130 de esta nuestra Carta Magna; y también
del artículo 322 de nuestro mencionado máximo documento, que indica
"La seguridad de la Nación es competencia esencial y responsabilidad
del Estado... y su defensa es responsabilidad de los venezolanos y venezolanas...
que se encuentren en el espacio geográfico nacional", pedimos al
despacho a su digno cargo y a usted, como venezolano que tiene los deberes antes
mencionados, se sirva investigar, abrir expediente y llegar hasta las consecuencias
que determine la Ley, respecto a los siguientes hechos que nos preocupan como
venezolanos y que a continuación se exponen:
1. La entrega de dinero del (pueblo) gobierno venezolano a la guerrilla colombiana
(denuncias del ex director de la Disip, Jesús Urdaneta Hernández).
2. Posición neutral y ofrecimiento de asilo a un enemigo de la Patria.
3. Pertenencia a la misma organización a la que pertenece un enemigo
de la Patria (Foro de Sao Paulo).
4. Armas venezolanas incautadas a la guerrilla.
5. Declaración de cambio de actitud del Presidente de la República
hacia la guerrilla, admitiendo implícitamente que hasta ese momento era
amigable, cuando debería ser siempre agresiva respecto a un enemigo declarado.
De los hechos de alarma
Según información publicada en el diario El Universal
el pasado 13 de junio, el ex director de la Disip, comandante Jesús Urdaneta
Hernández, denunció que recibió la orden por parte del
Gobierno de entregarle a la guerrilla colombiana 300 mil dólares provenientes
del patrimonio nacional, añadiendo que "el Primer Mandatario ha
sido pro guerrilla y siempre quiso darle armamento". De comprobarse la
veracidad de estas declaraciones, se trata de un hecho sumamente grave, máxime
cuando dicha guerrilla es enemiga del pueblo venezolano, lo cual viene respaldado
por la vía de los hechos cuando los subversivos colombianos asesinan,
secuestran y extorsionan a los venezolanos; y por la vía del derecho,
puesto que Venezuela mantiene activados "Teatros de Operaciones" militares
en la frontera con Colombia, cuya función es principalmente combatir
dicha guerrilla en esa zona del territorio nacional, lo cual se evidencia de
las declaraciones suministradas a la prensa nacional el 19 de enero de 1997
por el entonces Ministro de la Defensa, general Pedro Nicolás Valencia
Vivas, con motivo del anuncio de la creación del Teatro de Operaciones
número 2, a fin de responder al angustioso reclamo de la sociedad tachirense
ante la ola de secuestros y la proliferación de otros delitos cometidos
por la guerrilla colombiana. En esa oportunidad el ministro Valencia Vivas especificó
que este Teatro de Operaciones estaría bajo un régimen jurídico
especial, sustentado por un tribunal militar, lo cual no deja lugar a dudas
respecto a que la guerrilla colombiana es un enemigo de nuestra Patria, que
hemos estado en guerra contra ella, y que deberíamos estar actualmente
en guerra, puesto que los Teatros de Operaciones siguen activos y vigentes.
De acuerdo a la información publicada por el diario El Nacional en fecha
23 de febrero de 1999, titulada "Chávez ofrece asilo a guerrilleros
colombianos", el Presidente de la República declaró: "si
se repliega un soldado colombiano en cualquier condición, herido o no,
nosotros lo atenderemos. Si se repliega un guerrillero colombiano, igualito,
porque es un combatiente en un conflicto interno, en el cual nosotros somos
neutrales". Esta declaración es grave y contraria al interés
nacional, puesto que el Presidente ofrece asilo en nuestro territorio a un enemigo
en las mismas condiciones que al soldado amigo, declarándose además
neutral en el conflicto entre la guerrilla y el gobierno colombiano, cuando
es claro que la guerrilla es enemiga de nuestra Patria, como queda arriba expuesto.
Según cable de Associated Press (AP) publicado en diarios de circulación
nacional, como El Nuevo País, el 30 de mayo de 1.995 Hugo Chávez
se incorporó a una organización denominada el "Foro de Sao
Paulo", a la que también pertenecen, entre otras organizaciones,
el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia (FARC). Esta información fue reconfirmada
por el dirigente del ELN, Pablo Beltrán, en entrevista sostenida el 17
de noviembre de 1999 en la cadena televisiva Globovisión, donde afirmó
que tanto el ELN como el Presidente Chávez forman parte del Foro de Sao
Paulo y que se reúnen periódicamente a "intercambiar opiniones".
Por su parte, el líder de las FARC, Raúl Reyes, afirmó
en rueda de prensa sostenida en Caracas en junio pasado, que él y el
Presidente Chávez confluyeron en una reunión del Foro de Sao Paulo
realizada en El Salvador.
El 11 de julio del 2000, el comandante de las Fuerzas Militares Colombianas,
general Fernando Tapias, exhibió ante los medios de comunicación
un impresionante arsenal de armas de guerra incautadas a la guerrilla colombiana.
Las armas presentaban el escudo de la Fuerza Armada de Venezuela. Es de presumir
que si esas armas fueron incautadas en una sola incursión militar realizada
contra la guerrilla, existen muchas más todavía en posesión
de los subversivos colombianos.
El 21 de julio del 2000, según información publicada en El Universal,
el Presidente Chávez advirtió que "cerrará las puertas
a la guerrilla colombiana si se demuestra su participación en el secuestro
de Richard Boulton". Esto quiere decir que hasta ese momento el Presidente
no les daba trato de enemigos. Una vez más, el Presidente manifiesta
un comportamiento contrario al interés nacional al tratar amigablemente
a quienes, como quedó arriba expuesto, son enemigos declarados de la
Patria.
Del Derecho
Basándonos en la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela en sus artículos 130 respecto al deber de los
venezolanos de honrar y defender la patria; artículo 322 respecto a que
si bien la seguridad de la Nación es competencia del Estado, su defensa
es responsabilidad de los venezolanos y venezolanas; y del artículo 285,
ordinal 5º, respecto a las atribuciones del Ministerio Público para intentar
las acciones a que hubiere lugar para hacer efectiva la responsabilidad civil,
laboral, militar, penal, administrativa o disciplinaria en que hubieren incurrido
los funcionarios o funcionarias del sector público, con motivo del ejercicio
de sus funciones, hemos acudido a su autoridad para que realice esta investigación
y, de encontrar el mérito suficiente, realice la acusación correspondiente
ante los Tribunales competentes de la Nación.
Dentro de los hechos antes expuestos, el artículo 232 de nuestra Constitución
establece la responsabilidad por los actos del Presidente de la República;
la obligación a procurar los derechos y garantías de los derechos
y libertades de los venezolanos, así como la independencia, integridad,
soberanía del territorio y defensa de la República. Es decir,
que los hechos que motivan esta solicitud forman parte de los deberes que el
Presidente de la República debe salvaguardar.
El artículo 327 de nuestra Constitución Nacional vigente, establece
la atención prioritaria de las fronteras y la aplicación de los
principios de seguridad de la Nación. Igualmente la Constitución
establece que la jurisdicción penal militar es parte integrante del Poder
Judicial y que su competencia se limita a los delitos de naturaleza militar,
y que dicho ámbito de competencia, organización y modalidades
de funcionamiento se regirán por el sistema acusatorio y de acuerdo al
Código Orgánico de Justicia Militar.
En nuestra legislación se encuentra vigente el Código de Justicia
Militar el cual en su artículo 11 expresa: "Las investigaciones
de los orígenes y demás circunstancias de las infracciones militares
y su procedimiento son obligatorios e imprescindibles". Igualmente dicho
Código en su artículo 6 expresa que "Nadie puede ser enjuiciado
militarmente sino por los hechos calificados y penados por este Código...
". Y respecto a los procedimientos por delitos establecidos en este Código
el artículo 22 del mismo establece que "Los procedimientos en los
juicios militares son ordinarios o extraordinarios, según se los lleve
a cabo en tiempo de paz, o en estado de guerra o de suspensión de garantías".
Respecto a los estados de guerra el artículo 56 del Código de
Justicia Militar expresa: "Se entenderá que haya estado de guerra
a los efectos de este Título y del Título VIII: Cuando haya sido
declarada; Cuando la guerra exista de hecho, aunque no hubiese sido precedida
por la declaración oficial de guerra."
En nuestro país existe la "guerra de hecho", puesto que se
han creado zonas denominadas Teatros de Operaciones militares, los cuales se
instalan con motivo de existir una situación de peligro inminente y constante
de la región por ataques continuos y sostenidos de un enemigo. Esto es
doctrina aceptada comúnmente en nuestros tribunales, por lo que aquellos
delitos que requiriesen la situación de guerra para poder encausarlos
podrán ser encuadrados como tales cuando los mismos impliquen al enemigo
declarado en estos Teatros de Operaciones militares.
Según el artículo 123 del Código de Justicia Militar la
jurisdicción militar comprende, entre otros, el territorio venezolano,
las infracciones militares cometidas por militares o civiles y todos los casos
de infracción penal que este Código determine.
Igualmente dicho Código en su artículo 464, numerales 1, 2, 15,
18 y 20, expone los delitos que son considerados como de traición a la
Patria y encuadrados en la presente denuncia:
1. "Formar parte de las fuerzas del enemigo". De acuerdo a lo expuesto
en la relación de los hechos, el Presidente Chávez pertenecería
a la misma organización a la que también pertenecen las FARC y
el ELN (Foro de Sao Paulo).
2. "Facilitar al enemigo exterior la entrada a la República o en
cualquier forma el progreso de sus armas". Según lo expuesto en
la relación de los hechos, el Presidente Chávez ofreció
asilo y protección a los guerrilleros colombianos, lo cual, en efecto,
significa "facilitar al enemigo exterior la entrada a la República".
15. "Divulgar noticias que infundan pánico, desaliento o desorden
en los buques o tropas, aún cuando sean verdaderas, siempre que se haya
resuelto mantenerlas reservadas, o que tiendan a fomentar la dispersión
de las tropas frente al enemigo, o ejecutar cualquier acto que pueda producir
iguales consecuencias". Cuando el Presidente Chávez declaró
que "cerraría las puertas a la guerrilla", implicó que
hasta ese momento mantenía una actitud amigable, lo cual genera confusión
y desaliento en las tropas venezolanas que luchan y ofrendan su vida en los
Teatros de Operaciones creados precisamente para combatir a la subversión
colombiana.
18. "Servir de espía al enemigo u ocultar, hacer ocultar o poner
a salvo a un espía o agente enemigo, si se conoce su condición".
Dar asilo a un guerrillero colombiano, como ofreció públicamente
el Presidente Chávez, significa, en efecto, "poner a salvo a un
agente enemigo".
20. "Proporcionar al enemigo medios de hostilizar a la Nación o
restar a ésta medios de defensa". Tal como se expuso en la relación
de los hechos, el comandante Urdaneta denunció que se le había
ordenado entregar recursos financieros a la guerrilla y, adicionalmente, que
el Presidente Chávez "siempre quiso entregarles armas a los subversivos
colombianos", lo cual, de comprobarse su veracidad, sería justamente
"proporcionar al enemigo medios de hostilizar a la Nación".
En este contexto, cabe investigar la procedencia del arsenal de armas venezolanas
incautadas en Colombia a la guerrilla.
Por todo lo antes expuesto es que solicitamos proceda a la investigación,
formación de expediente y acusación que corresponda ante los Tribunales
competentes.
Es justicia que solicito en Caracas a los veintisiete días del mes de
julio de 2000.
20. Jimmy Carter ¿Mediador neutral?
Hace tres años, escribí un artículo para
advertir el error que significaba aceptar a Jimmy Carter como mediador de la
crisis venezolana, sin embargo los dirigentes de la Coordinadora Democrática
convalidaron su participación. Seguidamente, el texto publicado por Colombia
Analítica el 10 de junio de 2002 (http://colombia.analitica.com/hispanica/9228315.asp).
El gobierno de Chávez jamás ha promovido un diálogo sincero,
ni ha aceptado mediaciones de ningún tipo; sin embargo, José Vicente
Rangel invitó a Jimmy Carter a mediar en la crisis venezolana. ¿Por
qué?
Aunque alcanzó la Primera Magistratura de los Estados Unidos, Carter
no representa el sentimiento de los norteamericanos; por el contrario, desde
hace muchos años, Carter ha dado muestras de tolerancia y simpatía
hacia gobernantes totalitarios de corte comunista.
Según denunció la revista National Review en su edición
del 20 de mayo de 2002, Jimmy Carter alabó al dictador rumano Nicolás
Ceausescu, "Nuestras metas son las mismas: tener un sistema político
y económico justo... ambos creemos en auspiciar los derechos humanos",
dijo.
Respecto al déspota norcoreano Kim Il Sung, Carter afirmó "considero
que él es vigoroso e inteligente, sorprendentemente bien informado acerca
de los asuntos técnicos y en control de las decisiones del país",
elogiando aspectos de su sistema de gobierno y el presunto desarrollo económico
del país. En cuanto a Irán, Carter favoreció la instalación
del régimen fundamentalista del Ayatola Komeini.
En 1997, a través de un artículo publicado en el New York Times,
Carter justificó la represión ejercida por el gobierno comunista
chino contra los disidentes, alegando que eso era necesario para mantener la
unidad de la nación.
Respecto a Fidel Castro, Carter siempre ha mantenido una línea suave
y amistosa, incluso cuando critica al sistema cubano. Por eso, los discursos
de Carter, como el que pronunció en su viaje a Cuba la semana pasada,
son publicados por Granma, el único periódico de la isla, controlado
por el Partido Comunista. El viaje fue pagado por la Fundación Ford,
la misma que según el agencia informativa Cubdest, ha financiado reuniones
del Foro Social Mundial, organismo que apoya a Fidel Castro, al Foro de Sao
Paulo y a la guerrilla colombiana, y del cual forma parte el periodista Ignacio
Ramonet, acérrimo defensor de Chávez.
Carter ha tenido frases de alabanza para con su amigo Daniel Ortega, jefe de
los sandinistas nicaragüenses y miembro del Foro de Sao Paulo.
Por si fuera poco, durante el gobierno de Carter, el consumo de drogas se multiplicó
considerablemente, gracias a la política blandengue de su administración.
De hecho, con Carter a la cabeza, la propia Casa Blanca promovió la legalización
de la marihuana y la cocaína, y en parte lo logró: en once estados
de la Unión Americana el consumo de marihuana dejó de ser delito.
Dieciocho meses después, en el estado de Nueva York, el consumo de la
hierba en las escuelas de bachillerato aumentó en 300 por ciento.
Recientemente, los venezolanos tuvimos una experiencia desagradable con el ex
presidente norteamericano: pese a todas las irregularidades existentes en las
elecciones presidenciales de 2000 (megafraude del 28), Carter decidió
legitimarlas, reconociéndole el triunfo a Chávez.
La última vez que José Vicente Rangel trajo a alguien del exterior,
fue a Hebe de Bonafini, comunista argentina que vino a elogiar a los asesinos
de puente Llaguno. Ahora Rangel querrá que Carter venga a Venezuela,
pero no en calidad de mediador neutral, sino para avalar al Asesino de Miraflores.
21. Militares ¡Actúen ya!
El 20 de septiembre de 2002, la Asociación Civil
Fuerza Solidaria convocó a una vigilia denominada “Militares: ¡Actúen
Ya!”, con el objetivo de “inspirar a las Fuerzas Armadas Nacionales
a intervenir para proteger a la sociedad civil; reestablecer el hilo constitucional,
roto por el Gobierno; y deponer a los asesinos del 11A”. Seguidamente,
el texto de la convocatoria.
No importa qué procedimiento "institucional" se use para resolver
la crisis política (referéndum, juicio, enmienda constitucional,
acuerdo legislativo u otros), el Gobierno ejercerá la violencia para
evitar la salida de Chávez. Para ello cuenta con miles de hombres armados
en todo el país, respaldados por guerrilleros colombianos y agentes cubanos.
Mientras más tarde se les enfrente será peor; puesto que el chavismo
usará ese tiempo para reclutar más hombres y adquirir armamento
adicional.
Es imposible para la Oposición -aunque esté conformada por la
gran mayoría de los venezolanos- enfrentar por sí misma a los
círculos paramilitares, porque no está preparada para ello, ni
es su función. Esa es una responsabilidad exclusiva de las Fuerzas Armadas.
La acción inmediata de las Fuerzas Armadas no constituye un golpe de
Estado; todo lo contrario, según el artículo 350 de la Constitución,
las FAN están obligadas a intervenir para restablecer el hilo constitucional,
que ha sido roto muchas veces por el Gobierno, sobre todo el 11 de abril, cuando
cometió crímenes de lesa humanidad.
La vigilia tendrá entre sus objetivos hacer ver la necesidad impostergable
de la intervención de las Fuerzas Armadas en la solución de la
crisis política. Será una protesta ciudadana y pacífica,
donde connotados oradores expondrán los fundamentos constitucionales
y legales de una intervención militar, así como las terribles
consecuencias de continuar retrasando su participación.
22. ¡Ordénele a Chávez que
renuncie!
Seguidamente, la carta abierta a Fidel Castro, publicada
como remitido el 6 de octubre de 2002 en la página D-3 de El Nacional
Señor
Fidel Castro Ruz
Presente.-
Su intento de apoderarse de Venezuela por medio de Hugo Chávez, fracasó.
El pueblo venezolano, por los principios que lo caracteriza y por su identidad
histórica, rechaza profundamente el modelo comunista que usted impuso
en Cuba y no permitirá que Chávez lo ponga en práctica
en nuestro país.
El pueblo venezolano está decidido a llevar a cabo una gesta heroica,
que será recordada por las futuras generaciones: una acción multitudinaria
de desobediencia civil, con respaldo militar, que echará por tierra al
régimen de Chávez.
Si usted se resiste al peso ineludible de la realidad y le ordena a Chávez
lanzar una ofensiva armada con sus círculos paramilitares para intentar
mantener a su pupilo en el poder, eso no cambiará el resultado final;
sin embargo, será peor para él y para usted, puesto que el pueblo
venezolano les cobrará el derramamiento innecesario de sangre inocente.
Pero si usted le ordena renunciar, él sin duda lo hará, y ambos
se ahorrarán retaliaciones futuras.
No crea usted que un posible triunfo electoral en Brasil de su socio, Lula Da
Silva, cambie lo arriba expuesto; primero, porque el curso de los acontecimientos
en Venezuela es ya indetenible; y segundo, porque su modelo comunista es inaplicable
en cualquiera de las democracias latinoamericanas.
Los venezolanos lo responsabilizan a usted de muchas intervenciones inaceptables,
desde los intentos de apoderarse de nuestro país durante los años
60, mediante la guerrilla marxista; hasta la violencia política actual,
que incluye la masacre del pasado 11 de abril. También lo responsabilizan
de haberse apropiado de cuantiosos recursos del Estado venezolano –facilitados
por Chávez– para financiar la expansión internacional de
su proyecto político, en detrimento de las urgentes necesidades nacionales.
Pese a todo, el pueblo venezolano, de corazón grande y generoso, no ha
actuado hasta ahora en su contra; sin embargo, no le perdonará un nuevo
e injustificado intento de promover el enfrentamiento entre hermanos, y reaccionará
con firmeza y determinación para acabar con la amenaza que usted y su
régimen significan para todo el continente americano.
Fidel Castro: ¡Ordénele a Chávez que renuncie!
Alejandro Peña Esclusa
23. El Posmodernismo y la parálisis de
la sociedad
Este capítulo reproduce extractos de un artículo publicado en noviembre de 2000 en la revista Fuerza Productiva. Está basado casi todo en el libro La Era del Vacío, de Lipovetsky, 1990, Editorial Anagrama, Barcelona, España.
Aunque la bonanza petrolera, manejada durante décadas
con criterio rentista, ha ocasionado graves daños en la mentalidad del
venezolano, ésta no es la causa principal de la parálisis, sino
la influencia destructiva de ciertas corrientes filosóficas y culturales,
particularmente la que se conoce con el nombre de posmodernismo o posmodernidad.
El posmodernismo es una corriente caracterizada por el individualismo exacerbado
y el hedonismo que, desde los años veinte, y promovido masivamente a
través de las artes plásticas, la poesía, la literatura,
la música, el cine y la televisión, se ha ido convirtiendo en
un patrón general de conducta en el mundo entero.
Se manifiesta como un culto a la liberación personal que rechaza toda
forma de coacción y limitación -justificada o no- a la autonomía
privada. O más sencillamente, el triunfo del egoísmo como paradigma
de comportamiento.
El posmodernismo no acepta autoridad alguna, ni divina ni humana, mucho menos
verdades universales inmutables, dando paso a nuevos valores que apuntan al
libre despliegue de la personalidad íntima, la legitimación del
placer y, aunque parezca increíble, la modelación de las instituciones
en base a las aspiraciones personales de los individuos. Es, sin duda, la manifestación
última y radical de la ideología individualista.
La angustia nuclear, las amenazas de guerra, el terrorismo, la subversión,
los problemas económicos irresueltos y el clima de pesimismo y de catástrofe
inminente, magnificado por el cine y la televisión a través de
las películas de muerte y violencia extrema, han provocado una crisis
de confianza hacia los líderes políticos y han generado una retirada
hacia el presente inmediato. Únicamente la esfera privada parece salir
victoriosa de ese maremoto: "más vale gozar hoy al máximo"
-se dice- "porque no sabemos si mañana podremos disfrutar".
Vivir el presente, sólo en el presente y no en función del pasado
y del futuro: "Vivimos para nosotros mismos, sin preocuparnos por nuestras
tradiciones y nuestra posteridad: el sentido histórico ha sido olvidado
de la misma manera que los valores y las instituciones" (cita del libro
de Lipovetsky).
Manifestaciones del posmodernismo
Uno de los hechos sociales y culturales más significativos
del posmodernismo es vivir libremente, sin represiones, escogiendo íntegramente
el modo de existencia de cada uno. Lamentablemente, aunque no todos lo ejerzan,
también se incluye el "derecho" de asumir comportamientos patológicos,
como la liberación de las costumbres y sexualidades, el aborto, el uso
de sustancias psicotrópicas, etcétera.
Pero, aunque se reafirman todos los "derechos" del individuo, paralelamente
se denigra abiertamente de la especie. El posmodernismo rechaza el predominio
tradicional -incluso bíblico- del ser humano sobre el resto de la naturaleza.
Aunque estamos de acuerdo en detener el preocupante deterioro de la naturaleza,
actualmente se invierten muchos más recursos y energías en defender
las especies animales en peligro de extinción y en proteger el ecosistema,
que en salvar a los millones de seres humanos que anualmente mueren en el vientre
de sus madres o de hambre en los barrios pobres. De hecho, se responsabiliza
al hombre y a la tecnología de la destrucción de la "madre
tierra", considerada como una deidad.
Otra de las características de la posmodernidad es la democratización
sin precedentes. Todas las opiniones, provengan o no de expertos, son consideradas
iguales y del mismo peso específico, porque lo importante no es la búsqueda
de la verdad (ya que según el posmodernismo ésta no existe), sino
la posibilidad de expresarse libremente.
"Cada quien es incitado a llamar a la central telefónica de un programa
de radio, a fin de decir algo a partir de su experiencia íntima, porque
todos podemos hacer de locutores y ser oídos. Pero es como las numerosas
pintas en los grandes muros urbanos: cuanto mayores son los medios de expresión,
cuanto más subjetividad, más anónimo y vacío es
el efecto. Paradoja reforzada aún más por el hecho de que nadie,
en el fondo, está interesado por esa profusión de expresión,
con una excepción importante: el propio emisor" (Lipovetsky).
Eso nos lleva al otro hecho característico del posmodernismo: la indiferencia,
absoluta y descarada, sin que eso conlleve sentimiento alguno de culpa. Si Nietzsche
proclamaba que "Dios ha muerto", pero en medio una gran angustia existencial,
el hombre posmodernista lo secunda, pero sin importarle un bledo. Las contradicciones
emocionales propias del existencialismo y del teatro del absurdo de hace algunas
décadas, han sido sustituidas por un descompromiso emocional. Esa apatía
se refleja en el ambiente político: la abstención, el derrumbe
de los partidos, los líderes que se ven obligados a asumir el rol de
animadores para tener alguna repercusión, anuncios gubernamentales de
relevancia que son inmediatamente desplazados en las noticias por la sección
deportiva, y así sucesivamente.
Cabe resaltar que la indiferencia posmoderna no es producto de la falta de información,
sino del exceso de ella. Los numerosos medios de comunicación impresos
y televisivos no constituyen para el ciudadano posmoderno una fuente de información,
sino un mero estímulo. Más importante que un programa determinado,
es poder cambiar de canal varias veces en un minuto, es decir, tener "opciones".
Paradójicamente, ocurre muchas veces que la apatía es mayor entre
los "más informados" que entre los ignorantes. Ya no es miseria
y alienación lo que determinan la apatía, sino la indiferencia
pura y por sí misma.
La educación, antes autoritaria, se ha vuelto enormemente permisiva,
atenta más a los deseos de los niños y adolescentes que a los
requerimientos rigurosos de una formación integral. El prestigio y la
autoridad del cuerpo docente se han socavado al punto que casi han desaparecido,
sobre todo en los colegios públicos.
El discurso del maestro ha sido desacralizado y banalizado. Al no haber verdades,
las enseñanzas del maestro son más bien consideradas como "puntos
de vista". De manera que hay que innovar a cualquier precio para captar
la atención de los jóvenes: siempre más liberalismo, participación,
y otras "técnicas" de motivación. El aprender ya no
es una motivación por sí misma.
En cambio, existe un gran interés -obsesión a veces- por el cuerpo,
el sexo, la diversión, las vacaciones, el tiempo libre. El ejercicio
físico ha pasado de ser una práctica para conservarse saludable
o para incentivar la disciplina, a una forma de mantenerse "bello",
porque el posmodernismo atribuye a la belleza externa un valor superlativo.
El sexo ya no es un medio para procrear hijos y para expresar amor a la pareja
que se ama y con la que se está comprometido "hasta que la muerte
los separe", sino para satisfacerse a sí mismo, buscando la máxima
diversificación y variedad, aunque en el fondo quede un enorme vacío.
El trabajo ya no es una herramienta para la realización y el perfeccionamiento
personales o para servir a los demás, sino para obtener los medios requeridos
para la diversión y las vacaciones, porque vivir sin ideales y sin objetivos
trascendentes es posible y hasta deseable.
El individualismo, el rechazo a la autoridad, la democratización, el
libertinaje y el indiferentismo posmodernistas, se traducen en la política
en una anarquía que impide a los ciudadanos organizarse frente a las
amenazas más evidentes e inmediatas. El hombre posmodernista se tiene
a sí mismo por p